siguenos facebook

Diabetes: controlar y prohibir no funciona con los jóvenes

CHICALa Fundación para la Diabetes ha creado un consejo asesor juvenil formado por 19 adolescentes con diabetes, con el objetivo de escuchar sus opiniones, dudas, inquietudes, experiencias y consejos y darles respuesta.

Roque Cardona Hernández, endocrinólogo pediátrico del Hospital San Juan de Dios, de Barcelona, expone que el diagnóstico de diabetes, a cualquier edad, puede suponer un gran revés y también entre los adolescentes. En este colectivo “el diagnóstico de la enfermedad casi siempre va acompañado de modificaciones de hábitos de alimentación, ejercicio, rutinas diarias… y, generalmente, a los adolescentes se les presentan en formato de restricciones que deben acatar”, reconoce. Además, explica que una de las características del pensamiento adolescente es que “ya cuentan con la capacidad de proyectarse en el futuro y de analizar sus posibilidades. En este sentido, la diabetes puede ser vivida desde la incertidumbre de cómo puede influir en su camino proyectado”. Así, Cardona afirma que pueden surgirles preguntas, como ¿impedirá que pueda estudiar lo que quiera?, ¿cómo influirá en mis relaciones amorosas?, ¿me verán los demás como un bicho raro?

José Antonio Fornos, del grupo de Diabetes de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), comenta que, lo importante en esta edad es que lleven un buen control para evitar complicaciones con impacto incluso en la edad adulta. Y es que, “a medio y largo plazo el mal control de los niveles de azúcar trae como consecuencia problemas oculares (cataratas, retinopatías, glaucoma…), renales (insuficiencia renal), circulatorios y neurológicos, entre otros”, apunta Fornos. A corto plazo, en adolescentes diabéticos que no se cuida lo más habitual es que tenga acentuadas subidas y bajadas de glucosa en sangre.

Ahora bien, Cardona especifica que para adecuar sus pensamientos “y que no perciba la diabetes como una desgracia insuperable, el adolescente debe estar adecuadamente acompañado por la familia y los profesionales sanitarios. Y que ese acompañamiento no sea percibido como control, ya que una de las reacciones más comunes a esos sentimientos no es acatar las indicaciones sino saltárselas”, advierte.

Por ello, la mejor estrategia es la que se basa en los beneficios de cuidarse y no en el precio que van a pagar si no lo hacen. En esa estrategia debe entrar en juego también la negociación: “No se puede imponer algo (aunque sea por su bien) y esperar que lo acepten sin más. Llegar a acuerdos siempre supone renuncia por ambas partes. Un error de muchos padres al negociar es que acaten sus consejos sin más. Un adolescente que se siente acorralado, tiende a callarse y agachar la cabeza hasta que pase la tormenta. Pero que no lo rebata no quiere decir que no lo cuestione”.


Educación muy específica.

Tratamiento-alimentacioón-ejercicio

En esta línea, el portavoz de Sefac subraya que es muy importante ofrecerles “una educación diabetológica muy específica para que, después de la aceptación de la enfermedad, sean capaces de controlar el trinomio: tratamiento, alimentación y ejercicio y, dentro del tratamiento farmacológico, el uso correcto de la insulina”. Y aclara que el número de controles glucémicos y de inyecciones debe ser individualizado, en función de la situación de la enfermedad, tipo de ejercicio físico, alimentación, etc.

Para el control y registro de los valores de glucosa, Fornos aconseja que el adolescente tenga un cuaderno “para que anote los resultados e incidencias. Deben hacerlos en número y periodicidad establecidos por su médico y seguir las indicaciones de su farmacéutico”. A su juicio, hay que explicarles la importancia de estos registros, cómo anotarlos bien y la limpieza a la hora de hacer la mediciones, entre otros aspectos.

Pero aquí surge un problema del que advierte Cardona: “En general, no les gusta evidenciar su diabetes en público. No es infrecuente que, al cambiar al instituto, no comenten su enfermedad, pues la máxima de cualquier adolescente es no destacar del grupo y la diabetes le coloca en la posición de diferente”. Esto hace que, “con el fin de evitar dar explicaciones o quedarse a merced de los ojos de sus compañeros, eviten hacer determinaciones glucémicas e inyectarse insulina a la hora del recreo, por lo que en ese periodo del día el control sea mucho peor”.

Conceptos básicos.

Conceptos claros

Respecto a la alimentación, deben saber qué son los hidratos de carbono (los simples y complejos) y en qué cantidad y en qué alimentos están. “También deben conocer cómo utiliza el cuerpo la glucosa y en qué alimentos están y enseñarles cómo afecta cada grupo de alimentos a la subida de glucosa en sangre (índice glucémico) y, por el contrario, cómo afecta la falta de esos alimentos”, afirma Fornos.

Fornos aporta más pautas: “Llevar una alimentación equilibrada, teniendo especial control en la cantidad de HC diaria, que deben ser en su mayoría complejos; si toman simples, nunca solos y, si es posible, en las comidas principales. También tienen que hacer varias comidas al día y, siempre, tener en cuenta el ejercicio que van a hacer; por ello, deben realizar los autoanálisis”. Asimismo, deben limitar el consumo de grasas (siempre es mejor el aceite de oliva) y reducir al mínimo la bollería, vísceras, productos enlatados, etc.”.

Cuidado con el alcohol

En cuanto al alcohol, el farmacéutico reconoce que a esas edades “es un problema sea o no diabético”. Ahora bien, aclara que en los adolescentes con este trastorno “puede interferir en la capacidad de transformar en el hígado el glucógeno en glucosa. Esto puede provocar hipoglucemias, que no se pueden corregir con glucagón, con lo que la única solución es comer y aportar azúcar. Además, existe el riesgo de hipoglucemia tardía, que puede aparecer hasta 36 horas después de haber bebido”.

Cómo debuta y cómo afecta la diabetes al desarrollo de los adolescentes

José Antonio Fornos, del grupo de Diabetes de la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (Sefac), explica que “con los tratamientos actuales, el desarrollo físico de un adolescente con diabetes no tiene por qué diferir de sus compañeros y sólo en algunos casos puede darse un pequeño retraso de la pubertad”. En el caso de las niñas, afirma que en las que tienen esta enfermedad la menstruación debuta de media un año después respecto a otras niñas que no son diabéticas. Además, “suelen ser menstruaciones más largas y abundantes”.

Según Fornos, en este grupo de población los primeros síntomas que pueden hacer sospechar que tienen diabetes son las ganas continuas de orinar (poliuria), mucha sed (polidipsia) y hambre insaciable (polifagia). “En muchos casos –añade– el joven tiene pérdida de peso rápida, mareos, malestar general, problemas de visión…”.
Con independencia del cuadro que presenten, “la inmensa mayoría de niños y adolescentes debutan con necesidad de insulina”

Fuente: www.correofarmacéutico.com

Pin It
Asociate

Próximas Actividades

Sin eventos

Calendario actividades

Agosto 2019
L M X J V S D
29 30 31 1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31 1