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La podología cobra vital importancia en aquellas personas que padecen de diabetes, por ello es esencial prestar especial atención a los pies cuando se tiene esta enfermedad.

La podología es fundamental para tratar los problemas de los pies, no obstante, en el caso de aquellas personas que padecen de diabetes, su importancia se incrementa exponencialmente pues, aunque el cuidado de los pies siempre es clave para la salud de cualquier persona, es sabido que los diabéticos corren mayores índices de riesgo a desarrollar ciertos problemas.

La podología es la profesión sanitaria que se encarga de todo aquello relacionado con los pies, incluyendo investigación, prevención y tratamiento. Aquellas personas que padezcan dicha enfermedad deben asegurarse de realizar visitas con determinada frecuencia al profesional de podología, pues en su caso, la importancia de esta disciplina se ve incrementada.

Especialmente cuando se trata de personas diabéticas los profesionales de podología cobran una especial importancia como agentes sanitarios para tratar las distintas afecciones de los pies. En los casos de tratamiento de pie diabético, una de las cuestiones principales es que, es muy frecuente en estas personas padecer de neuropatía periférica, la cual deriva en cierta pérdida de sensibilidad en las extremidades, lo que, a su vez, incrementa el peligro de desarrollar problemas graves a partir de cualquier pequeña anomalía. Por ejemplo, partiendo de una leve herida, por un lado, se experimentarán mayores dificultades para la curación, y por otro, debido a que no se sentirá el mismo dolor, tanto se dificultará la sanación como se puede no prestar la atención necesaria al problema.


Por ello, y para evitar en todo caso llegar a estos extremos, es esencial realizar visitas periódicas a la consulta de podología de manera preventiva. Además, cuando se padece diabetes, se debe prestar especial atención a los pies. Observarlos y cuidarlos diariamente es esencial, pues cualquier problema en las uñas, una heridita, un pelo enquistado, una astillita clavada, etc. podría confluir en consecuencias desastrosas para estas personas.

Será quehacer personal de aquellas personas que sufran de diabetes preocuparse de llevar a cabo un correcto mantenimiento de sus pies, y en el caso de experimentar alguna anomalía, además de acudir a la Seguridad Social, siempre será recomendable ir a un podólogo que, como especialista en este ámbito, verificará la situación y aportará su valoración personal al caso concreto.

Fuente: enfemenino.com/salud

La herencia desempeña un papel dominante en la diabetes, no obstante, hay muchos casos en los cuales no pueden identificarse defectos hereditarios demostrables con la enfermedad. Es decir, que el inicio del padecimiento coincide con trastornos emocionales o están muy estrechamente relacionados con ellos.

Se ha demostrado, que en estudios de estrés experimentales se han presentado varios cambios metabólicos en los diabéticos, los cuales parecen tener un alto grado de especificidad para esos pacientes.

En los casos demostrables de pacientes en estrés bajo estudio, su estado de ánimo se vinculó a personas muy significativas en su vida y desarrollo emocional, en ese momento con fuertes conflictos psicológicos.

Por ejemplo, los niños diabéticos se emberrinchan cuando se les prohíbe alimentos apetecibles, igual pasa en los adolescentes con sus dietas restrictivas, que en actividades recreativas se aíslan.

Esa conducta es medible por sus amigos, y el adolescente se siente diferente de sus compañeros de tertulia, y muchas veces son considerados asociales, conducta resultado de sus limitaciones dietéticas.

La ansiedad de los padres es transmitida rápidamente al diabético, por lo que se recomienda a cada paciente realizar su propia adaptación a los numerosos factores que provocan ansiedad asociados a la enfermedad.

Estos pacientes suelen tener deseos compulsivos de comer, que se intensifican durante los períodos de soledad, tristeza y tensión, y dadas sus ideas suicidas, alteran deliberadamente su equilibrio metabólico.

La educación y la psicoterapia de apoyo son parte importante del conjunto para tratar al diabético, aliviar la ansiedad y la depresión, controlar la obesidad, sumado al tratamiento para controlar su glucemia.

Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer sufre importantes cambios que merecen toda su atención. Si padeces algún tipo de diabetes, esos cambios pueden afectarte en mayor medida, por lo que tu control sobre el embarazo ha de ser mucho más riguroso.

Hubo un tiempo, antes de la aparición de la insulina, en que a las mujeres con diabetes se les decía que no debían quedarse embarazadas porque, si lo hacían, tanto el bebé como ellas corrían serios riesgos para la salud.

Actualmente, las probabilidad de una mujer con diabetes de tener un embarazo normal son prácticamente las mismas que para una mujer sin diabetes. ¿La razón? El control estricto del azúcar antes de la concepción y durante todo el embarazo.

Diabetes tipo 1, tipo 2 y diabetes gestacional

Estos tres tipos de diabetes son distintas entre sí. A diferencia de la diabetes tipo 1 y 2, que se desarrollan antes o después del embarazo, la diabetes gestacional ocurre durante el transcurso de este, generalmente en el segundo o tercer trimestre. Esta forma de diabetes es causada por el aumento de estrógenos y progesterona durante el embarazo, y desaparece tras el parto. Aunque tener diabetes gestacional aumenta el riesgo de padecer diabetes tipo 2 en el futuro.

Un examen médico completo

Un examen médico ayuda a identificar los riesgos potenciales de complicaciones relacionadas con el embarazo, como presión arterial elevada y enfermedad ocular, nerviosa o renal. Debido a que el embarazo puede agravar los problemas diabéticos, es importante tratar esas posibles complicaciones antes de que se produzca el embarazo.

Vigilancia regular de la glucemia

Esta vigilancia es una de las cosas más importantes que se puede hacer para reducir el riesgo de las complicaciones relacionadas con la diabetes, tanto en la madre como en el bebé. Lo aconsejable es practicarse varias veces al día la prueba de azúcar en la sangre y ajustar la insulina de acuerdo con los resultados. Hay que verificar el nivel de azúcar antes de cada toma de alimento, 1 ó 2 horas después de las comidas y antes de acostarse. El médico puede recomendar, incluso, que se verifique el nivel de azúcar a media noche.

Alimentación planeada

Un plan de alimentación saludable es fundamental para mantener los niveles de azúcar normales o casi normales. Puede que necesites trabajar con un dietista para modificar tu plan de alimentos de acuerdo con la evolución del embarazo, incluyendo las posibles náuseas o los “antojos”Reparte la ingesta de comida de manera equilibrada a lo largo de todo el día. Come cada pocas horas y no dejes que pasen más de 8 horas entre la última comida del día y el desayuno del día siguiente.

Los edulcorantes artificiales son una preocupación para las madres con diabetes. Evita la sacarina, y si tomas edulcorantes que contengan aspartano, hazlo con moderación.

Ejercicio regular

Hace años se recomendaba a las mujeres con diabetes no practicar ejercicio durante el embarazo. Pero, actualmente, se recomienda a todo el mundo que practique ejercicio diariamente para mejorar su salud, incluyendo a las mujeres con diabetes que están embarazadas. Es importante, eso sí, verificar el azúcar en sangre antes y después del ejercicio, para asegurarnos  de que no disminuye en exceso. Puedes caminar al aire libre, nadar, descubrir el yoga o el pilates… lo importante es que te mantengas activa si el médico no te indica lo contrario.

Niveles de azúcar en la sangre y la salud del bebé

El control de azúcar en la sangre es muy importante para la salud de un bebé que aún no ha nacido, especialmente en las 8 primeras semanas de embarazo, cuando puede acarrear complicaciones. Posteriormente, el nivel de azúcar no controlado puede dar lugar a partos prematuros o a hacer que el bebé crezca más de lo normal y el parto sea más complicado.

Eso sí, aunque la madre tenga elevados los niveles de azúcar, el bebé puede nacer con un nivel bajo.

El parto

Mientras los niveles de azúcar en la sangre se mantengan normales, y la madre y el bebé no presenten complicaciones, puede darse un parto normal. Si hay complicaciones de algún tipo se puede practicar una cesárea, con todas las garantías que ofrece. Lo importante es haber mantenido el control de azúcar todo el tiempo que dure el parto o la cesárea.

Lo que no se recomienda es un parto en casa, porque las posibles complicaciones aumentan a causa de la diabetes.

Tras recorrer tres etapas y 52 kilómetros del Camino de Santiago, 110 personas -23 de ellos gallegos- con diabetes tipo 1 y tipo 2 llegaron ayer a Pontevedra, unidos por el Reto Camina por la Diabetes 2018.

Los caminantes, pertenecientes a asociaciones de Ourense, A Coruña, Santiago de Compostela, Valladolid, Zamora, Zaragoza, Madrid, Valencia, Oviedo y Portugal, fueron recibidos por la concelleira de Benestar, Anxos Riveiro, en el Colegio CEIP Álvarez Limeses, donde el doctor Francisco José Ortega Ríos, médico de familia y miembro de la Sociedad Española de Diabetes (SED) impartió una charla educativa bajo el título Prevención del pie diabético.

Esta iniciativa de ámbito nacional está promovida por la Fundación para la Diabetes con el apoyo de Novo Nordisk y la colaboración de otras asociaciones de distintas provincias. Con ella se pretende cambiar la mentalidad de las personas con diabetes inculcándoles la necesidad de incorporar el ejercicio físico a su vida cotidiana.

Según explicó Ana Mateo, gerente de la Fundación para la Diabetes, «con este ambicioso proyecto las entidades organizadoras queremos motivar a todas las personas con diabetes transmitiéndoles el mensaje de que con diabetes se puede hacer deporte y superar cualquier reto».

Próxima etapa

El Reto Camina por la Diabetes 2018 comenzó el pasado domingo en Tui y desde allí los peregrinos han realizado tres etapas del Camino Portugués pasando por Tui, Porriño, Redondela y Pontevedra.

Tras esta parada, los caminantes reanudarán hoy, a las ocho y media de la mañana, la marcha desde la Plaza de España para realizar una nueva etapa hasta Caldas.

Un estudio del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM) acaba de determinar que cada año se detectan en España cerca de 400.000 nuevos casos de diabetes tipo 2. Cuando se confirma el diagnóstico, uno de los pilares clave para mantener la enfermedad controlada, junto al tratamiento farmacológico y el ejercicio físico, es la alimentación.

Sin embargo, es también lo que más quebraderos de cabeza y preguntas suele generar al principio, ya que a muchos pacientes parece que se les viene el mundo encima: “¿qué voy a comer ahora? ¿Voy a tener que pesar comida a partir de ahora? “, se preguntan muchos. Dado que la diabetes se caracteriza por un incremento de los niveles de glucosa en sangre, lo primero que uno piensa es en dejar de lado el azúcar. Pero en realidad, las recomendaciones que hace la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la dieta del paciente diabético no tienen tantas diferencias con la que debería seguir la población general. Debe ser variada, saludable y equilibrada, como la de cualquier persona tenga o no diabetes.

La única diferencia es la necesidad controlar la cantidad y el reparto a lo largo del día de los alimentos que contienen hidratos de carbono, por ser este macronutriente de influencia directa sobre los niveles de glucemia, y así evitar hiperglucemias e hipoglucemias. Estos alimentos están presentes en los grupos de los lácteos, verduras, frutas y farináceos (cereales, legumbres y tubérculos), y se deben incluir en cada una de las ingestas diarias porque son los que nos proporcionan la energía que necesitamos.

Los alimentos integrales, en la base de la pirámide nutricional

Dentro de los farináceos, base fundamental de la alimentación del paciente diabético, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria nos propone en su última actualización de la pirámide alimenticia para la población general sustituir los refinados por integrales o grano entero. Una modificación que parece haberse hecho pensando en el paciente diabético, ya que para ellos los productos integrales son claves: conservan toda la fibra del grano mejorando el tránsito intestinal, son más saciantes y de absorción más lenta, evitando picos altos de glucosa en sangre. Además, tienen más nutrientes que quedaban fuera en el proceso de refinado, como gran parte de minerales, ácidos grasos, etcétera.

Y en contra de lo que muchos piensan, su gusto tampoco es muy diferente, solo es cuestión de ir acostumbrando al paladar poco a poco. En harinas o pastas no se nota mucho, y donde más quizá sea en el arroz, por eso aconsejamos empezar a comerlo en ensaladas, donde no se va a notar tanto su textura.

No hay frutas ‘prohibidas’

En lo que respecta a las verduras, se recomiendan 2-3 raciones diarias y que una de ellas sea en crudo, mientras que con las frutas se aconsejan entre 3 y 4 al día, dejando claro que no hay ninguna prohibida. Lo único a tener en cuenta es su contenido de azúcar, pero pueden intercambiarse: es lo mismo tomar 150 gramos de melón o fresas, 100 gramos de manzana o naranja, o 50 gramos de plátano, cerezas o higos.

Luego estarían los alimentos menos aconsejables, cuyo consumo debe ser ocasional y moderado, como las carnes rojas o procesadas, o la repostería. En esos casos, siempre es preferible optar por el “menos malo”. Por ejemplo, mejor optar por lacón que por una mortadela. O si estamos de cumpleaños y necesitamos una tarta, en vez de comprarla mejor hacerla en casa, ya que así se puede utilizar aceite de oliva virgen extra o harina integral.

Cuidado con el alcohol

Y mención aparte es el alcohol, totalmente contraindicado en pacientes con diabetes, especialmente en los tipo 1, ya que puede provocar hipoglucemias tardías, incluso graves, que resultan difíciles de controlar. Cuando uno quiere hacer una excepción, sobre todo si el paciente quiere brindar con alcohol en alguna celebración, ha de tener en cuenta que debe tener su glucemia controlada, no hacerlo con el estómago vacío y hacerse controles de glucemia capilar. E, importante, avisar en tu entorno de tu condición de diabético, porque los síntomas de la hipoglucemia pueden confundirse con los de la embriaguez.

La clave de un buen control alimenticio está en explicar bien al paciente la importancia que tiene la dieta en su enfermedad y, por ello, lo necesario que resulta tener en cuenta la información nutricional. Si uno está bien informado, puede decidir lo que come sabiendo las consecuencias que puede tener.

Un buen ejemplo son los diabéticos diagnosticados desde la niñez, que generalmente son tipo 1. Aunque al principio les resulta complicado ver que no pueden merendar lo mismo que sus compañeros, luego lo interiorizan bien y saben gestionarse perfectamente su dieta. De hecho, dicen que cuando hay un diabético en la familia, todos acaban comiendo de forma más saludable. Así que, si queremos empezar a comer mejor y más sano, pregunta a un paciente con diabetes.

 

Autora: Ana Isabel Moreno

Fuente: La Razon.es

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