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Las principales causas del incremento de la diabetes tipo 2 son múltiples, pero en su mayor parte están relacionadas con la obesidad, las alteraciones del metabolismo lipídico y proteínico, hipertensión arterial y otros factores de riesgo cardiovascular, lo que constituye el síndrome metabólico.

También hay que tener en cuenta que los factores que podrían influir en este incremento son el envejecimiento de la población, aumentando la prevalencia de DM en pacientes de edad avanzada; el descenso de la mortalidad de los pacientes diabéticos, debido a las mejoras implementadas en los programas de prevención y seguimiento de factores de riesgo y la aparición de nuevos tratamientos para la DM2, y los cambios de los criterios diagnósticos de DM2, con reducciones de los puntos de corte de glucemia basal para el diagnóstico, sin olvidar el incremento en la relación DM conocida/DM ignorada, condicionado probablemente por el aumento de la concienciación social y profesional de la importancia del diagnóstico y control de los factores de riesgo cardiovascular.

En este contexto, hay que recordar que el sedentarismo y la inactividad física en general reducen el gasto de energía y promueven el aumento de peso, por lo que son factores predictores de la DM2. En la práctica clínica cada vez se están viendo más casos de DM2 en pacientes jóvenes, casi siempre vinculado a una excesiva obesidad. Esto significa que la enfermedad va a disponer de un largo periodo de evolución para ir desarrollando las complicaciones.

Evitar complicaciones

Está demostrado que intervenir precozmente en el tratamiento de la DM2 evita un gran número de complicaciones en el futuro y una rápida evolución de la enfermedad. De hecho,  un paciente con prediabetes puede llegar a controlar su enfermedad y evitar su progresión mediante dieta y ejercicio. El tratamiento de la DM2 debe ser lo más integral posible, de modo que aborde todos los aspectos relacionados en su progresión y en la aparición de complicaciones tanto microvasculares como macrovasculares.

También debe tratarse farmacológicamente lo más precozmente posible, es fundamental utilizar fármacos que proporcionen control para evitar complicaciones agudas y crónicas. Por tanto, la intervención precoz con estrategias de cribado de diabetes y prediabetes, modificaciones en los estilos de vida, seguimiento y control de los factores de riesgo y el uso racional e individualizado del arsenal farmacológico actualmente disponible son pautas fundamentales no solo para evitar el desarrollo de DM2 en los pacientes con prediabetes, sino también para evitar la aparición y progresión de las complicaciones macro y microvasculares en los pacientes con enfermedad establecida.

Planes estructurados

La DM tipo 2 es una enfermedad cuya incidencia está aumentando en los últimos años debido en gran medida al sedentarismo y obesidad de la población general. En pacientes con DM tipo 2 se debe establecer un plan estructurado de alimentación para ajustar los alimentos que deben ingerir y la cantidad que deben comer. Debe ser individualizado teniendo en cuenta las características de cada paciente para ajustar según sus necesidades, tipo de trabajo a realizar, horarios y la actividad deportiva a realizar. En estos pacientes es importante establecer una guía de alimentación para que sepan adecuar sus ingestas y exista un equilibrio entre la ingesta de hidratos de carbono, las necesidades de insulina y su tratamiento terapéutico.

La recomendación de una alimentación sana y variada incluye productos frescos,  verduras, cereales integrales, fruta, productos lácteos desnatados, pescados y carnes magras, aves de corral. Hay que recordarles que no existe ningún alimento prohibido, pero deben de ajustarse el tamaño de las porciones en función de su contenido calórico, por lo que pueden realizar una dieta similar al resto de la unidad familiar. Una alimentación saludable es prioritaria para todos los pacientes y siempre es mejor elegir productos frescos a productos procesados. No obstante, deben evitar los azucares simples, al producir subidas rápidas en la glucemia y se recomienda unos 40 gr al día de fibra, porque aportan volumen y enlentecen el paso de la comida. Con respecto a las proteínas, se recomienda las que se encuentran en huevos, carnes, pescados, leche y se debe evitar el consumo de grasas saturadas o animales o moderar su consumo.

El paciente con diabetes debe controlar su peso, limitar o evitar el alcohol y repartir las comidas en al menos 5 diarias.

Pautas farmacológicas

En cuanto a la selección de un antidiabético oral, hay que decir que en efectividad en reducción de la glucosa se cuenta con metformina, sulfonilureas, iDPP4, ISGLT2. Entre estos, los iDPP4 son los más seguros, junto con la metformina, salvo en casos raros acidosis metabólica. Con las sulfonilureas hay riesgo hipoglucemias, mientras que los glucosúricos son bastante seguros. Además, en general, todos son bien tolerados.

En cuanto al tratamiento, hay que tener en cuenta que los ISGLT2 favorecen la pérdida de peso, mientras que la metformina puede favorecer una ligera pérdida y los iDPP4 no afectan. Por su parte, las  sulfonilureas favorecen ganancia.

Los iDPP4 son los que menos efectos secundarios presentan. Por eso, en general el grupo de los iDPP4, además de ofrecer una alta efectividad en el control de la glucosa, favorecen la adherencia al tratamiento, así como un buen perfil de seguridad y un menor riesgo de interacciones farmacológicas. Otra de las ventajas que tienen es la buena tolerancia en pacientes ancianos sin ajuste de dosis.

Fuente: El Médico Interactivo

El gasto sanitario medio dedicado a la diabetes ha crecido en los últimos años debido a los nuevos fármacos orales e inyectables que son más caros que los anteriores, pero que han mejorado notablemente el control de estos enfermos y sus posibles complicaciones.

Los nuevos tratamientos para la diabetes son más caros, aunque ofrecen una respuesta más eficaz con un mayor control, sin efectos adversos ni riesgo de hipoglucemias.

Este aumento del gasto se debe a que ha aparecido nuevos tratamientos para la DM tipo 2, que implican un precio alto y aportan beneficios adicionales a los ya conocidos.  De hecho, la mayoría de los nuevos tratamientos no se administran en monoterapia.

En los últimos años se ha observado un incremento de la incidencia de la diabetes, fundamentalmente debido al mayor número de diabéticos diagnosticados y tratados, y a una mayor implicación del médico-paciente-enfermería. Dicho aumento se da en todas las edades y se detecta por los controles rutinarios. Suelen ser pacientes obesos, con síndrome metabólico, sedentarios y con pocas ganas de cambiar su situación de falta de actividad deportiva.

Los nuevos antidiabéticos han mejorado los controles y han disminuido de una manera notable los efectos adversos, como hipoglucemias, y los ingresos por descompensaciones. Por lo que inicialmente el aumento de los costes del tratamiento se ven compensados por el descenso de los gastos por ingresos hospitalarios.

Los nuevos antiglucémicos son más caros, pero al estar el paciente mejor controlado, a largo plazo ahorran, ya que aparecen menos complicaciones tanto de tipo macrovascular como microvascular. La variedad de tratamientos que existen en el mercado permite que el paciente esté mejor controlado a lo largo de su vida, independientemente de sus otras patologías que generalmente coexisten.

Pluripatología

Por eso, no hay que mirar solo el coste del tratamiento de la diabetes porque los pacientes en su gran mayoría son pluripatológicos. Un buen control glucémico repercute en un mejor control de todas sus patologías y por tanto menos ingresos por descompensación y complicaciones.

La presión sobre el gasto se percibe desde hace tiempo en la sanidad pública, pero los profesionales prescriben lo más adecuado para el paciente en cada situación. El tratamiento de la diabetes si se caracteriza por algo es que debe ser individualizado.

Presión por el gasto

No obstante, el gasto genera presión de una manera u otra a los profesionales. La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica que se establece como la primera causa de la retinopatía, la insuficiencia renal y la amputación de pie. Para 2030 se prevé que esta condición patológica alcance la proporción de pandemia. La prevención de la misma es posible mediante la promoción de hábitos de vida saludables.

Como consecuencia de las complicaciones de su enfermedad, los diabéticos tienen una mayor morbimortalidad; el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares es 2 a 4 veces superior que en un no diabético. Cabe destacar que la condición de padecer diabetes, incrementa la gravedad de cualquier estadio de enfermedad aterosclerótica.

Buen control

En este sentido, sería de utilidad instaurar programas reales de educación diabetológica en la dieta y en otros aspectos del cuidado de un diabético. Lo importante es que el paciente esté bien controlado. Por eso, dentro de las medidas a tomar habría que prestar especial atención a la prevención, controlar y corregir los factores de riesgo modificables, control periódico de la glucemia, función renal y cardiovascular. También hay que insistir en la dieta y actividad física, sin dejar de tener presente que al final lo que se gasta en fármacos seguros termina siendo más económico que el coste de las complicaciones y/o ingresos de pacientes diabéticos con mal control de glucemia.

Fuente: El Médico Interactivo

En torno a la diabetes han surgido varios mitos. Uno de estos es que la diabetes se cura. Hay que recordar que esto no es cierto, ya que solamente se puede controlar. Este control puede llegar a ser tan adecuado que prácticamente todos los parámetros pueden estar dentro de los niveles normales. Sin embargo, la alteración que hay en la diabetes mellitus tipo 2 no es reversible, y mucho menos en la diabetes tipo 1, y si no se toman medidas para controlar sus consecuencias los parámetros bioquímicos no se normalizarán. Otro mito señala que las mujeres con diabetes no pueden tener hijos. Es una afirmación totalmente falsa. No existen alteraciones corporales ni funcionales que impidan un embarazo. Pero sí es cierto que el embarazo es una situación que casi siempre empeora la diabetes mellitus por lo que habitualmente es más difícil controlar la enfermedad. Además muchos de los medicamentos empleados para la diabetes mellitus tipo 2 no se pueden usar durante el embarazo por lo que hay que retirarlos y sustituirlos por otros. Prácticamente el único fármaco que se usa durante el embarazo es la insulina. Además, las necesidades de insulina varían a lo largo del embarazo por el propio desarrollo del feto, los cambios hormonales, y los cambios propios del embarazo.

También se dice que la diabetes es contagiosa. La diabetes mellitus no es contagiosa ya que no se puede transmitir a otro ser humano. No es contagiosa por ningún medio, ni siquiera de una mujer embarazada a su hijo. Lo que sí es cierto es que tiene un componente hereditario, y que hijos o familiares de pacientes diabéticos tipo 2 tienen más riesgo de presentar diabetes a lo largo de su vida que aquellos cuyos familiares no son diabéticos.

Relación directa

La vía que más se recomienda para informar a sus pacientes es la oral. No hay una forma única de dar información al paciente o familiares y de comunicar o notificar la patología que le afecta, sino que existen tantas como médicos y enfermos.  Para eso, hay que ver cuándo es el mejor momento para dar la información, adaptando la estrategia y dar la noticia según el paciente, dosificando la información. También se pueden ofrecer reuniones y talleres de todo tipo con los pacientes que les permitan conocer su enfermedad. Pero no hay que olvidarse del tratamiento individualizado, fomentando la educación en diabetes y apoyando las actividades deportivas. Las charlas a pequeños grupos de enfermos puede ser otra opción.

Webs

La información disponible hoy día en internet, generalmente, es una buena fuente de consulta, y sirve de apoyo para mejorar el conocimiento de la enfermedad diabética. Sin embargo, como sucede en todos los ámbitos del conocimiento, a menudo esa buena o mala utilidad depende de usuario que la maneja. Existe un amplio desconocimiento de la enfermedad, debido a que no hay una buena base educativa que permita interpretar los datos que están en internet, de la manera más adecuada, eso es lo hace que a menudo, la información pueda generar confusión si el paciente no recurre a otras fuentes más directas de comunicación.

Para evitar la existencia de confusión en la obtención de datos a través de internet se pueden seguir unos consejos que pueden orientar a confiar en la página a la que se accede, que deben ser fuentes y recursos que contengan información contrastable y contar con un buen criterio de selección de la fuente. Con esto se conseguirá que la información que maneje el paciente sea lo más veraz posible, evitándole la confusión que le pueda generar una información no fidedigna.

Objetividad

Por eso, el paciente debe recurrir a aquellas páginas avaladas por organizaciones, como las sociedades de endocrinología y otras asociaciones médicas o de enfermería, o las que cuentan con la colaboración de grupos de investigadores. En general, todas aquellas que provengan de cauces científicos u oficiales. Las asociaciones de pacientes, al contar todas ellas con asesoramiento médico profesional, suelen ser buenos filtros de todas las fuentes incorrectas que le llegan al paciente.

La información debe ser objetiva sin ánimo de generar falsos mitos, creencias, y expectativas; una información asequible para el entendimiento de población no adiestrada en el manejo de la diabetes, que no les haga tomar medidas perjudiciales para su salud.

Fuente: El Médico Interactivo

A veces, sin quererlo o incluso con la mejor de las intenciones, puedes hacer sentir mal a un pariente o amigo que vive con esta condición. Por favor, no te hagas eco de esas frases y comentarios.

Opinar sobre cualquier condición de salud de otra persona es algo delicado que requiere de sutileza, delicadeza y empatía. Pero a veces incluso con la mejor de las intenciones podemos herir los sentimientos de alguien que está haciendo todo lo que puede por mantenerse saludable.

En el caso de la diabetes tipo 1, muchísimos pacientes están cansados de escuchar frases imprudentes que usualmente veces se fundamentan en mitos asociados a esta condición. 
En un foro en español, Víctor Mercado recuerda la vez en que le dijeron: “Comerte un caramelo para ti es como comerte una granada, ¿verdad?”. A Mila Ferrer, madre de un joven diabético, la que más le ha molestado fue: “No te cuidaste durante el embarazo y por eso nació así”.


“Lidiar con diabetes tipo 1 o cualquier tipo de diabetes es agotador en muchos sentidos, especialmente cuando tienes que lidiar con gente con esas ideas preconcebidas de la enfermedad”, explica Jennifer Lavallee, en un artículo para la revista Self.

“Experimentar bajos niveles de azúcar, lidiar con el alto costo de los medicamentos y manejar el estrés relacionado con la diabetes son efectos fastidiosos de vivir con esta condición a la que estamos atados de por vida. Con lo que me niego a convivir es con el estigma asociado al ser diabético”, explica Lavallee, en un artículo para la revista Elle.

La información, el sentido común y ponerse en los zapatos del otro son elementos clave para no incurrir en estos errores.

“Aconsejaría a cualquiera que conozca a alguien con diabetes que piense antes de hacer una pregunta o comentario que puede sonar como insensible”, dice Marci Thiessen en un artículo publicado para Beyond Type 1. “Que tus palabras provengan de la compasión y el deseo de entender y no de insensibilidad o torpeza”, insiste.

Esta guía también puede ayudarte.

1. “Será que comías demasiado dulce?”

La diabetes tipo 1 no se origina por malos hábitos alimentarios. Se trata de una condición autoinmune que no es prevenible, ni curable.

2. “Pero ¿cómo es posible que tengas diabetes si eres delgado/a?

La diabetes tipo 1 no tiene relación con el sobrepeso, a diferencia de la diabetes tipo 2 (lo que tampoco avala el decirle lo mismo a alguien con diabetes tipo 2). La apariencia física de la persona no es indicador de la enfermedad y nunca se deben establecer asociaciones automáticas.

3. “A mi tía con diabetes le amputaron una pierna”

Nadie con diabetes quiere escuchar esto. Aunque pueda ocurrir, la persona no necesita un recordatorio de las posibles complicaciones de la diabetes y la ciencia ha avanzado mucho para intentar prevenirlas.

4. “No sé cómo puedes inyectarte. Qué horrible”

En primer lugar, no es tan malo como parece y en segundo es la única forma en que tu amigo/a o pariente tiene para mantenerse saludable. Necesita apoyo, no recordatorios de lo inconveniente de vivir con esa condición a diario.

5. “No te comas eso”

El paciente es responsable de sus decisiones y consecuencias y salirse de la dieta esporádicamente está bien siempre y cuando lo planifique con el resto de sus comidas y aprenda a ajustar sus dosis de insulina. Aunque tu preocupación sea genuina, no lo hagas sentir culpable.

6. “Te inyectas insulina, ósea que tienes la diabetes mala”

Ninguna diabetes es buena y eso simplemente hará sentir peor al paciente. Ambos tipos de diabetes conllevan riesgos que no es sano estarle recordando constantemente al individuo. 
“Tienes que probas esta receta natural de mi abuela que le quitó la diabetes”. 
Mucho cuidado con consejos de sabiduría popular que, no sólo son errados, sino que pueden poner en peligro la vida del paciente. La única persona que puede recetar algo es el médico.


¿Qué responder?

A las personas con diabetes que escuchan estos comentarios, los expertos dan algunas herramientas para manejarlos.

  • Infórmate. Cuanto más sepas de tu condición, ese conocimiento te empoderará y te ayudará a responder con fundamento a mitos o falsas creencias.
  • Rodéate de personas que te apoyen y motiven. No siempre podrás evitar los comentarios imprudentes, pero puedes escoger con quiénes pasas más tiempo.
  • Sé honesto. No te quedes callado. Con respeto y cortesía responde y explícale a la persona por qué lo que dijo es o no correcto y cómo te hizo sentir. Le estarás haciendo un favor y quizá salvando esa relación.

Fuente: Univisión.com

La Federación Española de Diabetes (FEDE) recomienda seguir algunos consejos para disfrutar de las celebraciones Navideñas, sin tener que descuidar la salud y el control de la diabetes.

Una Navidad saludable pasa por tomar las decisiones adecuadas a la hora de planificar los menús, comprar los alimentos y disfrutar de las comidas en estas fechas.

Para ello, la Federación Española de Diabetes (FEDE) ha elaborado una serie de consejos para todos los públicos, aunque dirigido muy especialmente a las personas con diabetes, para disfrutar de los sabores, olores y colores de las celebraciones navideñas, sin tener que descuidar la salud y el control de la diabetes. Andoni Lorenzo, presidente de FEDE, ha detallado estas recomendaciones en un vídeo en el que explica “la importancia de mantener los hábitos saludables y el control de nuestra diabetes en estos días”, a lo que añade que “cada uno de nosotros somos los responsables últimos de las decisiones que tomamos a lo largo del día en relación a nuestra salud”.

Estos consejos están pensados para que, desde la preparación del menú de Navidad, hasta el momento de disfrutar del mismo, pasando por la compra en el supermercado, las personas que quieran cuidar de su salud cuenten con la información y las herramientas necesarias para tomar las decisiones más adecuadas y saludables.

En este sentido, desde FEDE, en primer lugar, se recomienda planificar los menús de Navidad con antelación, empleando el Método del Plato Saludable de Harvard, que permite elaborar una propuesta apropiada para la salud y el control de la diabetes, favoreciendo la presencia de productos de origen vegetal, que deben suponer, al menos, un 50% del total de los mismos. También se recuerda que una buena planificación incluye la elaboración de una lista de la compra, que ayude a adquirir solo los alimentos necesarios y adecuados.

También se hace énfasis en la necesidad de prestar atención al etiquetado de los productos, no dejándose llevar por los reclamos publicitarios sin antes consultar el detalle de los ingredientes y la información nutricional de los alimentos. Además, se invita a evitar la compra de productos poco saludables y se recomienda optar por productos frescos y de temporada.

Para disfrutar de las comidas y cenas familiares, se aconseja finalmente evitar los excesos y considerar el total de los alimentos ingeridos estos días, buscando el equilibrio y moderando, especialmente, el consumo de aquellos que pueden tener un mayor impacto sobre el control de la glucemia, como el alcohol o los dulces navideños. Además, se recuerda también que en estos días no se debe dejar de lado la práctica de ejercicio, un gran aliado para el control de la diabetes; y que es importante consultar con los profesionales sanitarios de referencia para el paciente, ante cualquier duda o consulta.

Ver video: https://www.youtube.com/watch?v=t8uFNi3-1lA&feature=youtu.be
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