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Una nueva investigación ha demostrado que el rápido declive en la producción de insulina que causa la diabetes tipo 1 continúa cayendo durante siete años y luego se estabiliza. Un equipo de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, encontró pruebas de que la cantidad de insulina producida disminuye casi un 50 por ciento cada año durante siete años y, en ese punto, los niveles de insulina se estabilizan.

El hallazgo es un importante avance en la comprensión de la diabetes tipo 1 y contradice las creencias anteriores de que la insulina producida por las personas con esta afección disminuye incesantemente con el tiempo. Ofrece la esperanza de que al comprender qué cambia después de siete años, se podrían desarrollar nuevas estrategias para preservar las células beta secretoras de insulina en los pacientes.

El estudio, publicado en 'Diabetes Care', midió el péptido C, que se produce al mismo tiempo y en las mismas cantidades que la insulina que regula el azúcar en la sangre. Al medir los niveles de péptido C en la sangre o en la orina, los científicos pueden decir cuánta insulina produce una persona, incluso si están tomando inyecciones de insulina como tratamiento. El equipo estudió a 1.549 personas con diabetes tipo 1 de Exeter, Inglaterra, y Tayside, Escocia, en el estudio UNITED.

CONSERVACIÓN DE CÉLULAS BETA ACTIVAS

La doctora. Beverley Shields, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, quien dirigió la investigación, señala: "Este hallazgo es realmente emocionante. Sugiere que una persona con diabetes tipo 1 conservará las células beta activas que todavía tienen siete años después del diagnóstico. No estamos seguros de por qué ocurre esto; bien puede ser que haya un pequeño grupo de células beta 'resistentes' al ataque inmune y que se quedan después de que se destruyan todas las células beta 'susceptibles'. Comprender por qué son especiales estas células beta 'resilientes' pueden abrir nuevas vías para el tratamiento de la diabetes tipo 1".

La diabetes tipo 1 afecta a alrededor de 400.000 personas en Reino Unido. La enfermedad comúnmente comienza en la infancia, pero puede desarrollarse a cualquier edad y hace que el propio sistema inmune del cuerpo ataque y destruya las células productoras de insulina en el páncreas, dejando al paciente dependiente de inyecciones de insulina de por vida.

El profesor Andrew Hattersley, consultor en Diabetes en el 'Royal Devon and Exeter Hospital' y profesor de investigación en la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, espera con ansias. "Ahora sabemos que hay un cambio de siete años, la siguiente pregunta es ¿por qué? ¿Se ha detenido el ataque inmune o nos quedan 'super células beta' que pueden resistir el ataque inmune? Cualquier idea para detener la implacable destrucción de las valiosas células productoras de insulina es importante. No podríamos haber progresado sin la ayuda de más de 1.500 pacientes. Les debemos a ellos tratar de encontrar respuestas que puedan ayudar a la atención del paciente rápidamente", añade.

La diabetes tipo 2 está estrechamente relacionada con la obesidad y el sedentarismo. Si la padeces, vas a descubrir que caminar es aún mejor de lo que pensabas para mantenerla bajo control.
Si padeces diabetes tipo 2, probablemente ya sepas que tienes que realizar ejercicio físico al menos 150 minutos por semana. Cada vez que realizamos algún tipo de ejercicio, los músculos se contraen y relajan. Para ello necesitan energía que toman del azúcar en sangre, antes y después del ejercicio. Por eso disminuye el nivel de azúcarEl otro motivo por cual reducimos azúcar haciendo ejercicio, es que a
umenta la sensibilidad a la insulina.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Otago, en Nueva Zelanda, ha realizado unos avances muy reveladores acerca de la práctica de ejercicio, en concreto de caminar, en las personas con diabetes.

¿Por qué caminar?

Que caminar es bueno para la salud en gener
al y que reporta múltiples beneficios ya se sabían. Pero, además de confirmarlo, han aportado un dato muy valioso: la repercusión que tiene caminar después de las comidas sobre la glucemia postpandrial, es decir, la que se hace presente en la sangre dos horas después de haber ingerido alimentos y que está muy relacionada con las enfermedades cardíacas. Comprobaron que este tipo de glucemia descendía un 12% cuando los participantes caminaban después de comer; pero cuando ca
minaban después de cenar, el descenso llegaba hasta el 22%.

Para llegar a esta conclusión, contaron con la colaboración de 41 personas con diabetes tipo 2 y las hicieron caminar un total de 150 minutos a la semana. Este tiempo se repartía, en la primera fase del estudio, en paseos de 30 minutos al día en el momento que ellos quisieran.

Sin embargo, un mes después, en la segunda fase, los participantes tuvieron que salir a andar solo durante 10 minutos. Lo importante era que
 lo hicieran justo después de haber comido o cenado. Mientras, estaban monitorizados para vigilar así los niveles de azúcar en sangre. Así fue como obtuvieron los resultados que hemos indicado anteriormente.

Haz un pequeño calentamiento
Es importante que, aunque caminar sea un ejercicio de intensidad leve, prepares el cuerpo empezando con un nivel de intensidad baja. Por precaución, antes de empezar a caminar a una velocidad rápida, camina unos minutos a paso lento o moderado. Así se aumenta gradualmente la frecuencia cardíaca y el flujo de oxígeno a los pulmones. Lo mismo has de hacer al terminar el ejercicio, camina lentamente un tiempo para que la frecuencia cardíaca disminuya gradualmente. Si haces un par de ejercicios de estiramientos antes y después, puedes ayudar a mantener tus músculos flexibles y a evitar contracturas.

Ante todo, ten precaución

A pesar de las bondades que ofrece caminar, si padeces diabetes es necesario tener en cuenta ciertas precauciones. Las personas con diabetes tipo 2 pueden presentar problemas cardíacos derivados y, por tanto, realizar ejercicio justo después de haber ingerido alimentos no resultaría lo más indicado.

Esto se debe a que después de haber comido, la digestión aumenta la demanda de energía al corazón para poder realizar su función. Si en ese momento, además, le pedimos al corazón un aporte extra para que los músculos tengan l
a glucosa que necesitan al hacer deporte, el riesgo de sufrir un problema cardíaco puede aumentar.

PASEAR

La diabetes es una de las enfermedades de mayor prevalencia en el mundo. El monstruo del azúcar cada vez toma mayor partido entre la población joven, de hecho, según la Organización Mundial de la Salud, una de cada 11 personas vive con la enfermedad. Con este antecedente, no resulta extraño que en torno a esta afección se hayan levantado infinidades de mitos y teorías que no son ciertas.

Veamos alguno de estos mitos sobre la diabetes.

1. Los diabéticos no pueden hacer ejercicio. Falso. De acuerdo con la American Diabetes Association (ADA), una de las partes más importantes del tratamiento contra la diabetes es el hacer ejercicio. Los expertos recomiendan una media de 150 minutos de actividad física por semana, que puede distribuirse en 30 minutos por 5 días.

2. No se pueden comer carbohidratos. No es del todo cierto. Investigadores sugieren que las personas con diabetes pueden consumir carbohidratos como parte de un plan de alimentación equilibrado y saludable.  ¿La clave? Sencilla: la calidad nutrimental del alimento y el tamaño de la porción. Lógicamente, esto varía de acuerdo al paciente, por lo que lo ideal es que un especialista encuentre las cantidades ideales para cada quien.

3. Se puede comer toda la fruta que se quiera. Error. Este suele ser uno de los pensares más comunes pues desde siempre se ha creído que las frutas son lo más saludable de cualquier dieta. Esto puede ser cierto, pero cuando se sufre de diabetes, lo mejor es evitar ciertas frutas que contienen carbohidratos. Para que quede claro: sí se puede comer fruta, pero, una vez más, la norma es cuidar la selección y el tamaño de porción.

4. El exceso de dulces causa diabetes. La realidad es que existen muchos factores que propician el desarrollo de la enfermedad, desde genéticos hasta otros que han sido considerados “desconocidos”. Lo cierto es que el consumo en exceso de dulces puede ser tomado –o no- como una causa de diabetes, pero más bien valdría la pena asociarlo con el sobrepeso y la obesidad, dos factores que, de hecho, si están altamente relacionados con la diabetes mellitus.

5. La diabetes se cura. Lamentemos decirte que no. Se trata de una enfermedad crónica que se controla y para la cual, hasta el día de hoy, no existe ninguna cura. La buena noticia es que con la información necesaria y el tratamiento adecuado los pacientes pueden mantenerse sanos, prevenir complicaciones y lo más importante, llevar una vida normal. 

La diabetes es una enfermedad cada vez más común, asociada a un estilo de vida en el que se comen demasiados azúcares y se hace poco ejercicio. Sin embargo, aunque hablamos de la diabetes en singular, de hecho hay distintos tipos de diabetes, conocidas como tipo 1 y tipo 2. Te explicamos las diferencias.

¿Qué es la diabetes?

La diabetes es una enfermedad metabólica que se caracteriza por unos niveles de glucosa en la sangre excesivamente altos como resultado de la ausencia o insuficiencia de insulina en el cuerpo.

Pero las causas de esta enfermedad no son siempre las mismas, y de ahí proviene principalmente la clasificación de los distintos tipos de diabetes.

Diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 tiene causas internas: el sistema inmune del cuerpo destruye las células del páncreas encargadas de producir la insulina. Eso quiere decir que su presencia en el cuerpo es nula y los pacientes necesitan introducirla de otra forma, ya sea con inyecciones o medicación. Aparece en personas jóvenes y requiere tratamiento de por vida.

Diabetes tipo 2

La diabetes tipo 2 aparece en personas cuyo páncreas funcionaba perfectamente antes pero que debido a diversos factores, principalmente obesidad y un estilo de vida poco sano, sufren cada vez más problemas a la hora de producir insulina. El tratamiento inicial suele ser un cambio de dieta y ejercicio físico, pero si los problemas continúan también se hace necesario tomar medicación, primero oral y después, si la enfermedad avanza, en forma de inyecciones de insulina.

Otras diferencias entre ellas

La principal forma de distinguir entre ambos tipos de diabetes está en sus causas, pero hay otros factores diferenciales.

Edad de aparición: Mientras que la diabetes tipo 1 se suele diagnosticar antes de los 30 años, la diabetes tipo 2 suele aparecer pasados los 40.

Inicio de los síntomas: La diabetes tipo 1 aparece muy rápidamente y sus síntomas se pueden detectar en apenas unos días, ya que el cuerpo padece una incapacidad o una capacidad muy limitada para producir insulina. Sin embargo, en la tipo 2 los síntomas son graduales, ya que el cuerpo pierde poco a poco la capacidad de producir insulina, que antes funcionaba perfectamente.



Forma corporal: normalmente la forma corporal de las personas que padecen diabetes tipo 1 es delgada, incluso con pérdida de peso a causa de esta patología; en cambio, las personas con diabetes tipo 2 a menudo padecen sobrepeso u obesidad con un especial ensanchamiento de la cintura.

Tabla resumen de las diferencias entre ambas diabetes

 

DIABETES TIPO 1

DIABETES TIPO 2

Causa



Origen genético: por alguna mutación genética, el sistema inmune ataca a las células que deberían producir la insulina.

Origen externo: un estilo de vida poco saludable va afectando a la capacidad del cuerpo de producir insulina.

Edad de diagnóstico



Normalmente antes de los 30 años.

Normalmente después de los 40 años.

Aparición de los síntomas



Aparecen muy rápido y se desarrollan en pocos días.

Aparecen progresivamente y pueden tardar años.

Forma corporal



Normalmente delgada

Normalmente con sobrepeso u obesidad, especialmente ancha en la cintura.

Cambio de peso



Adelgazamiento

Lo más normal es un aumento de peso, aunque también puede mantenerse o disminuir.

Otros tipos de diabetes

Aunque los tipos 1 y 2 copan prácticamente el 100% de los casos de diabetes, existen otros tipos muy poco frecuentes de diabetes.

Diabetes gestacional

La diabetes gestacional es la que padecen mujeres embarazadas que nunca antes han tenido problemas con los niveles de insulina y glucosa. Normalmente se puede controlar con dieta y ejercicio moderado, aunque en algunas mujeres puede ser necesaria medicación.

Aunque se trata de un problema temporal que termina desapareciendo al terminar el embarazo, es importante controlarlo porque puede causar algunos problemas al feto y a la madre. Por un lado, un exceso de glucosa en la sangre puede sobrealimentar al bebé y que este sea demasiado grande, causando problemas durante el parto.

Por otro, la diabetes aumenta el riesgo de una presión alta, lo que durante el embarazo recibe el nombre de preclampsia y puede causar daños al bebé y a la madre: parto prematuro o accidentes cardiovasculares entre otros.

Diabetes MODY

Es un tipo de diabetes de origen genético en el que una alteración del páncreas afecta a la producción de insulina. En este caso, la secreción de insulina está alterada, pero no hay efectos graves de esa alteración.

Lo que tienes que saber de cualquier diabetes

Excepto en los casos de diabetes gestacional y de diabetes MODY, la diabetes es una enfermedad crónica y seria que puede causar graves daños a muchos órganos del cuerpo, derivados por el exceso de glucosa en la sangre y el daño que esta puede causar sobre los vasos sanguíneos y los nervios: problemas en la retina, en los riñones, en el sistema cardiovascular y en el cerebro.

Nadie está a salvo de desarrollar diabetes, centrándonos ahora en la diabetes tipo 2, por eso es importante seguir las indicaciones de una vida saludable para reducir ese riesgo. En la actualidad, la diabetes y la obesidad son dos enfermedades al alza, espoleadas por un estilo de vida sedentario y poco sano.

El tratamiento de la diabetes

La diabetes no tiene cura, pero sí tratamiento, que debe seguirse regularmente para evitar esos daños. Es importante seguir siempre las indicaciones médicas.

Aunque cada caso es diferente y siempre se deben seguir las recomendaciones del especialista, hay algunos cambios en el estilo de vida que ayudan a los pacientes con diabetes a controlar la enfermedad. Esos cambios empiezan por hacer ejercicio, que puede poner freno al avance de la enfermedad, y por seguir una dieta cuidada centrándose en reducir los hidratos de carbono.
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