Recomendaciones para los usuarios de Internet que visitan sitios web sanitarios. Publicado por el Colegio Oficial de Médicos de Zaragoza, en base a un estudio realizado por la Dirección General de Investigación y Transferencia Tecnológica, de la Generalitat Valenciana.
Si algo caracteriza a Internet es su dinamismo y su popularidad. Todos los días se crean nuevas páginas, de tal manera que el volumen de información en la Red es prácticamente imposible de determinar (con el termino “health” podemos recuperar más de 668 millones de páginas, y con “salud” más de 14 millones).
El uso de Internet entre quienes tienen algún problema de salud está cada vez más generalizado. En un reciente estudio con universitarios un 67% (de 225 jóvenes entre 18 y 25 años) recurrían a Internet para consultar información sobre salud: por mera curiosidad un 61,5%, para saber algo concreto sobre una enfermedad o tratamiento de algún familiar, amigo o suya, el 38,5%, llegando al 80,4% los que consideraban que se había informado correctamente gracias a Internet. No es de extrañar que se considere que Internet afecta al marco de interacción paciente-profesional sanitario y que exista preocupación por analizar y garantizar la calidad de la información sanitaria en la Red.
No es esta una situación diferente a la que tienen los ciudadanos que no disponen de conexión a Internet y buscan esa información por otros medios. Lo que sí hace distinto a Internet es su accesibilidad, privacidad y, fundamentalmente, que su credibilidad puede verse incrementada respecto de otros medios.
En un estudio clásico, realizado por Impicciatore y sus colaboradores, sobre fiabilidad de la información en Internet, encontraron una importante variabilidad en las recomendaciones en 41 páginas sobre qué hacer en el caso de un niño con fiebre alta, contribuyendo, junto a sus estudios, a llamar la atención sobre la relevancia que iba adquiriendo la información sanitaria en Internet.
Eysenbach y Köhler (otros investigadores) atribuyeron credibilidad a los sitios web de fuentes sanitarias autorizadas, cuando la apariencia de la página era “profesional”, utilizaba un lenguaje comprensible, aunque técnico, y si se citaban las fuentes. En España se han hecho estudios con resultados y observaciones similares. Nuestros propios datos sugieren que los internautas otorgan mayor credibilidad, además, cuando: se considera completa la información; la navegación es sencilla y rápida (tiempo de carga inferior a 10 sg.); la página está actualizada; aparece entre las primeras en los buscadores (Google, Yahoo, Lycos); y cuando la publicidad está diferenciada de los contenidos.
Una de las ventajas que se ha señalado de Internet es que puede contribuir a incrementar la competencia del paciente y, por tanto ayudar a identificar con mayor criterio pautas para recuperar o mantener, en mejores condiciones, su salud; y a identificar qué información es más relevante para el médico. Ahora bien, para ello probablemente sea necesario desarrollar ciertas habilidades en los internautas para que tengan criterio a la hora de seleccionar las páginas que visitan y quizás aconsejable diseñar áreas específicas para pacientes en las páginas de información de profesionales.
El objetivo de este estudio es el de elaborar recomendaciones para los internautas que buscan información sanitaria en la Red.
Para ayudar al internauta a navegar por los sitios web sanitarios, y tras revisar exhaustivamente la literatura especializada, se reunió a 9 expertos seleccionados en función de su conocimiento y relación con el diseño y contenido de páginas web relacionadas con la salud: médicos, clínicos, documentalistas, informáticos, periodistas y gestores de sitios web; y se les plantearon dos cuestiones: que elementos incrementaban, a su juicio, la credibilidad de los portales sanitarios y cómo creían que afectaban estas nuevas tecnologías a la relación médico – paciente.
Sobre la calidad de la información sanitaria en Internet se ha subrayado la importancia de analizar la fiabilidad y la credibilidad de dicha información.
En la actualidad los internautas disponen de sitios web de información sanitaria de reconocida calidad, habiendo mejorado los índices en ese sentido. Conviven, eso sí, junto a estas páginas otras con informaciones sesgadas, no actualizadas y otras con errores graves. Ahora bien, es la confianza en el sitio web lo que determina que el internauta les atribuya mayor credibilidad. En este sentido, para los internautas lo más relevante es poder acceder a la página con rapidez y navegar con facilidad, que haya sido actualizada recientemente, que la información que presenta sea completa y precisa, este presentada de forma visualmente atractiva y se utilice un lenguaje sencillo y comprensible.
Desde diferentes fuentes se ha puesto de relieve la importancia que llega a tener para los internautas poseer ciertas habilidades a la hora de seleccionar las páginas que visitan. Los principales resultados de este estudio, en forma de decálogo de recomendaciones para los internautas, podrían ayudar a este objetivo. Esas recomendaciones serían:
- No se quede sólo con lo que dice la primera página que encuentre en Internet al utilizar cualquier buscador. No siempre esa página es la mejor. Contraste la información y si tiene dudas, coméntelas con su médico.
- Las páginas de Internet pueden contener, al mismo tiempo, información correcta junto a otras informaciones incorrectas. Aunque Internet puede facilitarle mucha información es su médico quien sabe lo que más le conviene.
- Cuando navegue por Internet, verifique la fecha de la última actualización de la página que consulta. Puede estar examinando información desfasada, que no sea acorde con los últimos adelantos de la Medicina.
- Cuando navegue por Internet verifique quién financia la información y la página. Diferencie lo que es información de lo que es publicidad.
- Fíjese si los consejos que aparecen son solo opiniones o están basados en investigaciones científicas y si esas investigaciones son recientes (hechas en los últimos 5 años como máximo). Siempre es mejor visitar y navegar esntre páginas de instituciones sanitarias de reconocido prestigio nacional o internacional.
- No se deje guiar, a la hora de elegir una página, por su diseño o por sus fotos. Es importante la forma en que se presenta la información pero lo es más su contenido.
- Que la página esté escrita en un lenguaje muy técnico no es sinónimo de que sea correcta la información que contiene.
- Cuando consulte sobre algún tratamiento piense que lo que va bien a unos pacientes no tiene por qué ser recomendable para todos.
- No se fije solo en la información positiva de los resultados de los tratamientos. Lea también con atención el perfil de los pacientes que se someten a ese tratamiento y las posibles complicaciones y efectos adversos.
- Por último, píenselo dos veces antes de facilitar datos personales o datos clínicos en chats o páginas web. Hágalo solo cuándo esté plenamente seguro del uso que se va a hacer de los mismos.
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