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Las mentiras son recursos que se usan para hacer creer a otra persona que lo que se está diciendo es verdad

Aunque se considera por muchos un acto inmoral que a la larga trae consecuencias, generalmente negativas, se acude a ellas para ocultar conductas inadecuadas para la salud; es decir, es muy frecuente que se le mienta al Médico.

El paciente es quien más recurre a la mentira, debido al temor que genera la aparente autoridad del especialista, mismo que previamente les señaló una serie de pasos para mejorar su estado físico.

Generalmente, cada vez que acuden a consulta, los pacientes siempre quieren salir "bien librados" de su diagnóstico, sobre todo si se va a un control de peso, Índice de Masa Corporal o control de la diabetes, es decir, donde las indicaciones fueron cambiar hábitos alimenticios y realizar ejercicio.


1. "Desde que inicié mi tratamiento como sano"


Esta es la mentira más usada en el consultorio médico, la cual puede llevar a una relación poco sana entre comida y paciente, ya que primero se engaña a sí mismo al no tener conciencia de lo mal que come; lo cual llevará a darle falsas afirmaciones al Médico.

Consecuencia: En estos casos se transforma en un círculo vicioso, ya que le es imposible bajar de peso y el médico no comprende por qué razón el tratamiento no está mostrando resultados positivos; cuando la verdadera causa es que no se han seguido las indicaciones al pie de la letra.


2. "Siempre me tomo mis medicamentos"


Esta mentira suele ser dicha por aquellos pacientes que necesitan los medicamentos de por vida, es decir, los que padecen enfermedades crónicas, principalmente Diabetes, ya que implica no sólo medicamentos orales, sino también solución inyectada.

Consecuencia: Si no lo realizas así, tus niveles de glucosa nunca estarán controlados.


3. "Me mido mi glucosa día con día"


Cuando esto no es verdad, ni el médico ni el paciente sabrán cuáles son las cosas que provocan bajas o altas en los niveles de glucosa.

Consecuencia: El tratamiento no será el más óptimo y no habrá un buen control.


4. "Ya no fumo"


Precisamente este hábito es el que cuesta más trabajo abandonar, ya que la nicotina produce efectos de placer y relajación.

Consecuencias: Fumar puede elevar el riesgo de complicaciones en personas con Diabetes, como hipertensión, retinopatía, así como problemas en las arterias y la circulación.


5. "Todos los días me levanto a hacer ejercicio"


Mentira cotidiana, principalmente en adoptar hábitos, mismos que se comienzan a adquirir cuando se es adulto, por ello cuestan trabajo, sobre todo cuando implican un impulso extra.

Consecuencias: No es suficiente con una buena alimentación, para que la insulina trabaje adecuadamente, es necesario poner nuestro cuerpo en movimiento.


Acaba con las mentiras


Estas son algunas mentiras que se suelen decir durante una consulta médica, quizá algunas te sonaron más que otras, pero al final la mayoría recurrimos a ellas para ocultar la falta de compromiso.

Es necesario recordar que parte de un tratamiento exitoso es consecuencia de una buena relación y comunicación con nuestro médico, a quien siempre se le debe hablar con honestidad.

El círculo de amistad puede llegar a influir en la manera en la que manejan los jóvenes que padecen diabetes tipo 1

La forma de relacionarse que tienen los jóvenes con diabetes tipo 1 con sus amigos puede tener efectos importantes en la manera en la que manejan la enfermedad y controlan sus niveles de azúcar, según un estudio publicado en Diabetes Care.

Una buena interacción puede ayudar a los adolescentes que padecen la enfermedad a aceptarla y seguir con el tratamiento. En cambio, si la relación es mala o poco fluida, el estudio evidencia que los pacientes se pueden angustiar y descuidar su terapia.

“Este fue uno de los primeros estudios en preguntar a adolescentes y adultos emergentes con diabetes tipo 1 sobre sus relaciones con sus amigos en un momento determinado y un año después”, explica a  Reuters Health Koen Raymaekers, autor principal del estudio. “Descubrimos que si existe una relación positiva con los compañeros en un momento determinado, el paciente padece menos angustia”.

Para este estudio se han reclutado a más de 400 jóvenes de entre 14 y 25 años, con diabetes tipo 1. Los participantes respondieron los cuestionarios calificando cómo se sentían sobre el apoyo que recibían de sus compañeros, así como sobre su percepción de la capacidad de respuesta de sus padres a sus necesidades.

La dificultad para relacionarse causa angustia a este tipo de pacientes

El equipo del estudio también midió la “orientación entre pares” (si los participantes eran más propensos a escuchar a sus padres o a sus compañeros). Los investigadores tuvieron acceso a mediciones de azúcar en la sangre a largo plazo y los jóvenes respondieron preguntas sobre su adherencia al tratamiento, así como sus niveles de angustia relacionados con la diabetes.

El equipo del estudio descubrió que tener compañeros de apoyo se asoció con menos angustia relacionada con la diabetes a lo largo del tiempo. Sin embargo, la orientación extrema de los compañeros se asoció con un mayor sufrimiento del tratamiento a lo largo del tiempo y un control del azúcar en la sangre más deficiente.

Por el contrario, la buena adherencia al tratamiento se relacionó con puntuaciones más bajas de orientación entre padres y compañeros, menos problemas de tratamiento y un mejor control del azúcar en la sangre. Los jóvenes que informaron tener padres más receptivos tendieron a tener menos problemas alimentarios con el tiempo, según los investigadores.

Si los pacientes indican que experimentan dificultades con las relaciones en su entorno, esto puede tener un impacto en su angustia relacionada con la diabetes y tal vez incluso en la adherencia al tratamiento y el control de azúcar en la sangre a largo plazo. “Además, algunos pacientes pueden experimentar su diabetes como una carga al interactuar con sus compañeros, y por lo tanto descuidan el tratamiento a favor de encajar con ellos”, añade Raymaekers.

La aparición de la diabetes en un niño o adolescente suele causar un gran impacto en el ámbito familiar. Es fundamental que el niño se adapte lo más rápido posible sin perder sus hábitos y costumbres previos a la enfermedad.

El ejercicio físico o la práctica de algún deporte juegan un papel fundamental. La práctica deportiva se recomienda a la totalidad de la población, tenga o no diabetes, por los múltiples beneficios que nos aporta a nuestra salud, siendo uno de los pilares básicos en el tratamiento de los niños con diabetes.

Un niño con diabetes no solamente puede, sino que debe hacer deporte. La práctica de ejercicio físico habitual está asociada a una mejora del estado de salud general y a la prevención de algunas enfermedades. El sedentarismo es un factor de riesgo de problemas cardiovasculares y asociado a una mayor mortalidad.

Recomendaciones:

1.     Controlar el ejercicio de alta intensidad y competiciones deportivas
2.     Trabajo en equipo: el niño, su familia, el médico, nutricionista y entrenador
3.     Conocer el contenido de hidratos de carbono de los alimentos o la relación con las dosis de insulina: fundamental para saber cómo modificar estos factores según la intensidad, la duración o la frecuencia con la que realiza el ejercicio
4.     Si el niño ya practicaba algún deporte antes del diagnóstico de la diabetes, conseguir que siga realizando ese ejercicio o deporte que practicaba
5.     Dar un tiempo de adaptación para ir incrementando de forma progresiva la intensidad o duración de la actividad.

Ver más: http://www.cuatro.com/generacionpro/recomendaciones-nino-diabetes-deporte_0_2487450712.html

La época de Navidad es un periodo del año en el que muchas personas cambian algunos de sus hábitos alimentarios debido a la celebración de fechas especiales como Nochebuena y Nochevieja. Por eso, la Federación Española de Diabetes (FEDE) recuerda que descuidar la alimentación durante las comidas y cenas de Navidad puede desequilibrar el control rutinario de la diabetes y afectar negativamente al peso y a la salud a nivel general.

La celebración de estas fechas no debe implicar que se dejen de lado los hábitos de vida aludables. No obstante, siguiendo algunas pautas, las personas con diabetes pueden mantener un buen control glucémico y disfrutar de las celebraciones navideñas:

1. Planificar los menús. Preparar el menú con tiempo es el primer paso para lograr una alimentación equilibrada. Además, esto permitirá conocer el contenido en hidratos de carbono de los alimentos que se vayan a ingerir con antelación, su tipo de absorción y prestar atención al etiquetado de los mismos en el momento de la compra.

2. Controlar las cantidades. Un menú saludable debe contener una gran variedad de alimentos frescos y cocinados, pero siempre prestando especial atención a aquellos que aportan una mayor carga de carbohidratos. En este sentido, se aconseja minimizar las preparaciones ricas en grasas y azúcares.

3. Jugar con las raciones. Para las personas que regulan su dieta midiendo las raciones de hidratos de carbono, lo ideal será buscar las equivalencias de algunos alimentos habituales y los típicos de estas fechas, para así evitar alterar las dosis de fármacos habituales, tanto de insulina como de antidiabiabéticos orales, según el caso.

4. Apostar por el verde. Ya que las frutas, verduras y hortalizas pueden aportar a los platos una gran variedad de texturas, colores y sabores, son la opción más adecuada para complementar los platos principales, evitando así otras alternativas más calóricas.

5. Cuidar y contrarrestar los excesos. Ante posibles excesos, es importante que no se descuiden los controles habituales de glucosa y se consulte con el profesional sanitario de referencia qué hacer ante posibles picos de glucemia. Además, el ejercicio físico debe seguir formando parte de la rutina habitual.

Para aplicar estos consejos, se proponen a continuación una serie de consejos y “trucos” que puedan ser útiles para la confección del menú navideño:

Entrantes y primeros platos – Se recomienda apostar por la preparación de verduras a la plancha, como espárragos trigueros, alcachofas o champiñones rellenos de requesón. Las ensaladas también aportan volumen y pueden aderezarse con un toque ácido, de limón, que le aportará originalidad. Los crustáceos y moluscos preparados al vapor, como mejillones, almejas y pulpo, son otra opción saludable e ideal para estas fechas.

Segundos y guarniciones – El plato principal debe ser ligero y estar preparado de forma saludable. Por ejemplo, a base de pescado o de cortes de carne magros, de ternera, cerdo o pavo, hechos al horno o la plancha. En las guarniciones, es preferible recurrir de nuevo a las verduras o bien controlar muy bien la cantidad en caso de que se opte por opciones más ricas en hidratos de carbono como, por ejemplo, patatas asadas.

Postres y dulces navideños – Se debe tratar de que contengan una cantidad de azúcar reducida y complementarlos con opciones más ligeras como fruta cortada y acompañada, por ejemplo, de yogur. También se puede sustituir una porción habitual de hidratos de carbono por, por ejemplo, una ración de turrón de unos 25 gramos o una porción de mazapán.

Bebidas – La primera opción siempre debe ser el agua y se debe moderar el consumo de bebidas alcohólicas, tanto las destiladas como las fermentadas, porque aportan hidratos de carbono que también se han de contabilizar.

Se anima a todas las personas con diabetes a seguir estos consejos para poder vivir y disfrutar la navidad con diabetes, sin arriesgar el control de la patología. Y, para ampliar esta información, se recomienda consultar con los profesionales sanitarios de referencia, quienes podrán orientar y dar las pautas de alimentación y ejercicio más adecuadas para cada caso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) la califica como una “pandemia global”, en la que la mitad de los que padecen diabetes no lo saben. Esto representa un grave problema y uno de los datos más preocupantes, debido a las secuelas y repercusiones que se pueden presentar en esta enfermedad al no estar controlada. Por ejemplo, a nivel mundial, la diabetes es la responsable y la causa de más de 5 millones de muertes al año, representa la primera causa de amputación de miembros, así como la principal causa de ceguera y de insuficiencia renal, según la OMS.

Recordemos que el problema de base en la diabetes es la inadecuada función pancreática, donde intervienen varios factores, principalmente, genéticos, dieta inadecuada, vida sedentaria, trastornos del sueño, falta de ejercicio y el sobrepeso. Al ser tantos los factores que pueden provocar el daño, el tratamiento se enfoca en mantener los niveles de glicemia adecuados, olvidando muchas veces tratar las causas del problema.

Desafortunadamente no existe a la fecha un tratamiento que cure la diabetes; sin embargo, el uso de células madre adultas es uno de los procedimientos que mayores resultados beneficiosos ha mostrado en los últimos años, principalmente por la capacidad de las células madre de regenerar y mejorar la funcionalidad de los órganos y tejidos del cuerpo que están comprometidos en esta enfermedad.

Según datos estadísticos de El Salvador Med Center, primer centro en aplicación e investigación entrenamiento de células madre adultas en Centro América, han demostrado que un 70 % de pacientes tratados con una sola aplicación de células madre lograron disminuir los niveles elevados de azúcar en su cuerpo, reduciendo o eliminando considerablemente la dosis de su medicación. Obteniendo también mejorías significativas de otros síntomas asociados a la diabetes, como: menor ganas de ir a orinar y menor sensación de sed, recuperación del peso corporal, aumento de energía, disminución de la fatiga o cansancio, aumento en la cicatrización de heridas o ulceras, mejoras en la capacidad visual y disminución de los síntomas asociados a la neuropatía diabética, como por ejemplo, hormigueo, dolor o adormecimiento de las extremidades.

Si bien todavía no existe una cura definitiva para esta enfermedad, los avances y estudios clínicos en el campo de las células madre y medicina regenerativa continúan aceleradamente, y son a la fecha el área más prometedora para alcanzar esa meta. Ejemplo de ello son los estudios que se desarrollan, en el Hospital General de Massachussets de la Universidad de Harvard, enfocados en producir células pancreáticas generadoras de insulina, con el objetivo de tratar a los pacientes con diabetes tipo 2 y tipo 1.

 

Fuente: La Salud Gráfica

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