Nadie duda que el coste que la diabetes supone para la sociedad es elevado; y que cada vez es mayor, dado el creciente incremento de la diabetes en la población. A pesar de ello, y de lo que se quiere hacer ver, tan solo el 10% de ese coste corresponde a los fármacos empleados para su tratamiento. Entre esos fármacos se incluyen las tiras reactivas para el autoanálisis y el autocontrol, además de los medicamentos. Frente a ello, el 32 % de los costes directos ocasionados por la diabetes corresponde a hospitalizaciones y el 33% al tratamiento de las complicaciones ocasionadas por un mal control de la diabetes.
Por otro lado, se ha determinado con bastante certeza que un diabético que presente complicaciones, cuesta a las arcas públicas casi el triple que aquel otro libre de las complicaciones.
Frente a estos hechos, numerosos estudios han demostrado que el adecuado control de la diabetes reduce hasta en un 60% el riesgo de padecer complicaciones tardías.
Por todo ello no se entiende lo absurdo de las posturas de las diversas administraciones sanitarias que se empeñan en intentar reducir el gasto sanitario recortando o intentando reducir el número de tiras de autoanálisis que se proporcionan a las personas con diabetes, incluso no proporcionando el material de autocontrol a los diabéticos que no emplean insulina para su tratamiento. No se entiende la absurdez de la medida, que puede suponer un ahorro hoy, pero un incremento del gasto mucho más elevado en un futuro, debido a las consecuencias de una falta de control; sin entrar a valorar los costes indirectos ocasionados en cuanto a pérdida de salud (absentismo laboral, jubilaciones anticipadas, invalideces,…) y de calidad de vida para la persona con diabetes.
No, no se entiende lo absurdo de la medida, pero mucho menos la estupidez de quien solo pretende ahorrar en el capítulo de compras, independizando ese gasto del coste asistencial, como si este último dependiera de otro ministerio consejería o departamento.
Cualquier persona en su casa sabe que la economía es global, y que puedes reducir el gasto en un capítulo, pero si eso te lleva a un fuerte incremento en otro, al final no se ha ahorrado, si no todo lo contrario. Eso mismo pasa en una Consejería de Sanidad o en un Departamento de Salud, pueden reducir en el capítulo correspondiente a compras, pero eso lleva acarreado un considerable incremento en el apartado asistencial o en el de Servicios Sociales, implicando en estos casos, no solo un incremento del gasto, si no lo que es peor: una pérdida de la calidad de vida de las personas con diabetes.
Además, cabria un último razonamiento, y es que no nos dan nada, simplemente están gestionando el dinero que cada uno de nosotros aportamos.
Por eso resulta de muy difícil comprensión esa sin razón de la Administración, que no es sino una demostración de la sin razón de las personas que la gestionan; y que, como decía mi abuelo, “parece que piensen con…”
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