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Varios procesos están implicados en el desarrollo de la diabetes. Estos van desde una destrucción autoinmune, ocasionada por las defensas del propio organismo, de las células β del páncreas, con la consiguiente disminución y/o ausencia de secreción de insulina, hasta anormalidades que ocasionan una resistencia a la insulina, lo que da lugar a una dificultad para el efecto y la acción de esa insulina. La acción deficiente de la insulina en los tejidos es la responsable de la alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, pero también del de grasas y proteínas que se produce en la diabetes. La acción deficiente de la insulina ocasiona unas respuestas deficientes o inadecuadas en uno o más puntos de la compleja trama metabólica en la que la insulina realiza su acción. En la diabetes tipo 2 además, con frecuencia, coexisten en el mismo paciente una deficiente secreción de insulina con defectos de la acción de ésta, sin saberse si una de estas anormalidades es la consecuencia o la causa de la otra. En cualquier caso, el resultado es la hiperglucemia. Cómo saber si tengo Diabetes Los síntomas de una marcada hiperglucemia incluyen una excesiva cantidad de orina o poliuria, sed intensa o polidipsia, pérdida de peso a menudo asociada a un hambre voraz o polifagia y visión borrosa. Otros signos de la elevación de la glucemia serán: calambres, picor en la vulva en las mujeres y en los genitales en el caso de los hombres, infecciones repetitivas de orina, heridas que cicatrizan con dificultad, impotencia, etc. Los síntomas son muy manifiestos en la diabetes tipo 1, pero no así en la diabetes tipo 2, en los que aparecen muy solapadamente y la diabetes se suele diagnosticar en un análisis de rutina o en un reconocimiento de la empresa. Los valores normales de glucosa en sangre (glucemia) de una persona que no tiene diabetes oscilan entre 60 y 110 mg/dl. Para diagnosticar que una persona padece diabetes será preciso que aparezca una glucemia, en ayunas y sin ningún tipo de tratamiento hipoglucemiante, igual o superior a 125 mg/dl, al menos en dos ocasiones. Una vez diagnosticada una diabetes Consecuencias a corto plazo de la diabetes, si no se aplica el adecuado tratamiento, son la hiperglucemia aguda con cetoacidosis o el síndrome hiperosmolar no cetonémico (intensas elevaciones de la glucemia que no se acompañan de cuerpos cetónicos). Las complicaciones a largo plazo de la diabetes incluyen la retinopatía con pérdida potencial de visión; la nefropatía que puede conducir a un fallo renal; la neuropatía periférica con el riesgo de ulceraciones, amputaciones, etc.; y la neuropatía sensitiva que ocasiona dolores y sensaciones desagradables, o autonómica que puede ocasionar trastornos gástricos, genitourinarios cardiovasculares, así como disfunción sexual. La glicación o glicosilación de las proteínas, de las que la más conocida es la Hemoglobina glicada, y la excesiva producción de polioles (alcoholes derivados de la glucosa) a partir de la glucosa son dos de los mecanismos que se han propuesto para explicar el daño tisular resultante de la hiperglucemia crónica y mantenida, y la causa de las complicaciones tardías. Tipos de Diabetes La gran mayoría de los casos de diabetes pueden incluirse en dos amplias categorías. En el primer caso (diabetes de tipo 1) la causa es una deficiencia absoluta en la secreción de insulina. Los individuos con alto riesgo de desarrollar este tipo de diabetes pueden ser a menudo identificados mediante evidencias de un proceso autoinmune que se produce en los islotes pancreáticos y también mediante marcadores genéticos. En la segunda categoría (diabetes de tipo 2), mucho más frecuente, la causa es una combinación de una resistencia a la acción de la insulina y de una inadecuada respuesta secretora compensadora. Esta segunda categoría puede estar presente durante muchos años antes de ser detectada una hiperglucemia sin síntomas clínicos, pero suficiente para ocasionar lesiones y alteraciones en la función de determinados órganos (complicaciones tardías, que con frecuencia están presentes en el momento del diagnóstico). El impacto emocional y social de la diabetes y la necesidad de un tratamiento crónico pueden ocasionar en determinadas personas o en sus familias disfunciones psico-sociales, por lo que, en ocasiones, es preciso atender también a estos aspectos de la persona y no centrarse únicamente en los niveles de glucemia, las asociaciones de diabéticos pueden resultar de gran ayuda en estos casos.
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