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La insulina es una hormona segregada por el páncreas, cuyo efecto es posibilitar la entrada de la glucosa dentro de las células, actuando como una llave. La insulina es imprescindible para la vida. Su ausencia o defecto de acción provoca la diabetes. Es una proteína relativamente grande, lo que justifica que sólo se pueda administrar mediante inyección, porque ingerida por vía oral sería destruida por los jugos digestivos antes de ser absorbida. En la actualidad toda la insulina utilizada es de la denominada “insulina humana”, es decir, exactamente igual a la del hombre. Esta insulina se obtiene de determinados microorganismos (levaduras, bacterias, etc.) a las que, por ingeniería genética, se ha convertido en productoras de insulina. La tendencia actual en el tratamiento con insulina es intentar reproducir, en la medida de lo posible, la secreción y acción insulínica de una persona sin diabetes, mediante inyecciones de acción retardada o lenta, o análogos de acción larga, que consiguen mantener una cantidad constante de insulina a lo largo del día (insulina basal), combinados con insulinas o análogos de ación rápida o ultracorta, que imitan mejor el pico de secreción de insulina que se produce tras una comida. El tratamiento con insulina no significa que el diabético ha empeorado o que su diabetes sea más grave, sino que, o bien es el tratamiento indispensable (diabetes tipo 1), o que se ha producido una circunstancia que descontrola la diabetes y hace necesario este tratamiento, o el páncreas propio ya no tiene capacidad para responder a los antidiabéticos orales.
Indicaciones 1. Diabetes Mellitus tipo 1. 2. En todos los comas hiperglucémicos (cetoacidosis y coma hiperosmolar) o descompensaciones graves con hiperglucemia severa, aunque no llegue al coma. 3. Casi siempre que se presenta una situación como cirugía, traumatismos, infecciones graves, etc. en un diabético, aunque estuviese tratado sólo con dieta, o con dieta y pastillas, y bien controlado; o en situaciones que requieran el uso de medicamentos con gran capacidad hiperglucemiante (corticoides, algunos diuréticos, etc.).
5. En casos de insuficiencia hepática o renal que contraindiquen el uso de pastillas. 6. En la diabetes descubierta en el embarazo (diabetes gestacional) y que no se compensa sólo con dieta. En cualquier caso, debe ser el médico quien determine cuando se debe comenzar el tratamiento con insulina, así como el tipo, dosis y horario; y, en su caso, el momento de suspender su uso, si fuera posible.
Tipos de insulina Según su rapidez de acción y la duración de su efecto, las insulinas pueden ser: a) Ultrarápida: El inicio de su acción se produce 5-10 minutos después de la inyección, y finaliza 2-3 horas después. Sus nombres comerciales son Humalog y NovoRapid. b) Rápida: Comienzo de acción rápido (15-30 minutos) y duración corta (6-8 horas). Actrapid y Humulina Regular. c) Intermedia: Comienza a hacer efecto en 1 ó 2 horas tras la inyección, y dura 16-20 horas. Humulina NPH e Insulatard. d) Lenta: Su efecto se inicia en 2-4 horas y dura entre 24 y 36 horas. Lantus y Levemir f) Combinada: Contiene insulina rápida o ultrarrápida e intermedia en distintas proporciones, por lo que su comienzo será el de la insulina rápida y su duración la de la insulina intermedia.
Pautas y horario de la inyección No existe una pauta única en la administración de insulina, debiendo utilizarse la más adecuada para cada diabético en cada momento. La pauta de administración de insulina puede variar desde una sola dosis de insulina lenta diaria, en ancianos que no precisan un estricto control, hasta las denominadas pautas intensivas, con cuatro o más inyecciones diarias. De todas formas, las pautas más usadas son: · Dos dosis diarias de insulina intermedia, normalmente administradas antes del desayuno y antes de la merienda o de la cena. Cada vez menos utilizada. · Dos dosis diarias de mezcla (rápida o ultrarápida e intermedia). También en desuso. · Pauta intensiva: Desde la aparición de las insulinas Lantus y Levemir, la pauta de insulinoterapia intensiva más utilizada es la administración de análogos de insulina de acción ultrarrápida en desayuno, comida y cena, y una inyección de Lantus o Levemir, que puede administrarse en el horario más conveniente al diabético (mañana, comida, cena, al acostarse), pero todos los días en el mismo horario. Otras pautas intensivas son: insulina rápida o ultrarápida en desayuno, comida y cena, y una dosis de intermedia al acostarse; o bien rápida en desayuno y comida, y una mezcla en cena. También se incluye en este grupo dos dosis de intermedia (desayuno y cena) con tres dosis de rápida (desayuno, comida y cena); o tres dosis de mezcla. La insulina debe inyectarse antes de la comida correspondiente. El tiempo que debe transcurrir entre la administración y la ingesta variará según el tipo de insulina que se utilice: los análogos de insulina de acción ultrarápida deben inyectarse inmediatamente antes de las comidas; cuando la insulina es de acción rápida debe inyectarse entre 15 y 30 minutos antes de las comidas; la insulina intermedia, 30 minutos; la de acción lenta 1 hora; y la ultralenta 2 horas antes de las comidas. Si se usan mezclas de ultrarápida e intermedia, se inyectará inmediatamente antes, y las mezclas de rápida e intermedia unos 15 minutos antes de las comidas. El motivo es hacer coincidir el momento de acción de la insulina con la fase de absorción de los alimentos, por eso hay que seguir estrictamente esta norma ya que si se retrasa la toma del alimento correspondiente (o se come menos cantidad) la insulina provocará una hipoglucemia, mientras que si se adelanta la comida se provoca una gran oscilación de la glucemia en poco tiempo, subiendo primero por la absorción de los alimentos y bajando después por la acción de la insulina.
Inyección de insulina La insulina debe inyectarse siempre por vía subcutánea, a unos 10 mm de profundidad. No debe inyectarse intradérmica (demasiado superficial) ni intramuscular (demasiado profunda). Para efectuar correctamente la inyección deberá seguirse los siguientes pasos:
Zonas de inyección Cada inyección debe efectuarse en un lugar distinto a la anterior. Si se inyecta siempre en el mismo sitio se producirá lesión de la zona y alteración en la absorción de la insulina. Hay que ir cambiando el punto de inyección, separándolo al menos 2 cm del anterior, y se debe ir rotando la zona de inyección. Las zonas para inyectar la insulina son: la cara anterior del abdomen (excepto alrededor del ombligo), la cara anterior y externa de los muslos, la cara externa de los brazos, la zona superior externa de las nalgas, y la espalda (por debajo del homoplato o paletilla), aunque en esta última localización se precisa de la colaboración de otra persona. Zonas de inyección de la insulina Factores que modifican la absorción y acción de la insulina Además del empleo de una técnica correcta en la inyección de insulina, es muy importante tener en cuenta una serie de factores que pueden alterar la absorción y, por tanto, la acción de la insulina, pudiendo ocasionar efectos indeseables. Entre estos factores podemos destacar: · Zonas de hipertrofia: que consisten en un engrosamiento del tejido subcutáneo debido a la inyección reiterada en esa zona. En ellas la absorción disminuida.
Conservación y uso de la insulina 1.- Observar siempre la fecha de caducidad del envase. No inyectar insulina caducada. 2.- Si la insulina rápida o ultrarápida se vuelve turbia, o en la intermedia o lenta se forman grumos o “nubes”, no debe utilizarse: se ha estropeado. 3.- Cuando se mezcle en la jeringuilla insulina rápida con intermedia, debe cargarse primero la insulina de acción rápida. 4.- Siempre hay que tener, al menos, un par de envases de insulina de reserva. 5.- La insulina de reserva debe guardarse en la puerta del frigorífico, pero nunca en el congelador. 6.- El envase o envases de insulina que estemos utilizando, deben mantenerse a temperatura ambiente, siempre que ésta sea inferior a 25º. Si la insulina que se va a utilizar estaba en la nevera, debe sacarse con antelación (15-20 min.) para que se atempere, o calentarla previamente entre las manos, sin agitarla. 7.- Una vez iniciado el envase, no es aconsejable utilizarlo durante más de un mes tras su empleo por primera vez. 8.- Evitar la exposición al sol o a “calentones”. Los envases de la insulina se deben llevar en un termo o caja aislante, pero nunca entre hielo. 9.- No ponerla próxima a una fuente de calor (radiador, motor del coche) ni en un lugar donde se concentre el calor (guantera del coche). 10.- Aunque tanto las agujas como las jeringuillas son “de un solo uso”, el diabético puede utilizar una misma aguja o jeringa dos o tres veces (una para las inyecciones del mismo día) sin ningún problema. |
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