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El diabético puede y debe realizar una vida normal, en la cual, naturalmente, se contemplan viajes y vacaciones. Por lo que respecta a los viajes, habrá que tener en cuenta los horarios de las comidas y los de la administración de la medicación. Si es el diabético quien conduce el automóvil, sobre todo si utiliza insulina o hipoglucemiantes orales que estimulen la secreción de insulina, es preciso prevenir posibles hipoglucemias, para lo cual basta simplemente con mantener y respetar el horario habitual de comidas, y tomar suplementos alimenticios (fruta, galletas, frutos secos,...) cada 2 horas, especialmente si se retrasa la hora de alguna comida. Es muy recomendable parar cada 2 horas a descansar, liberar el estrés de la conducción y realizar una pequeña toma de alimentos. Si la persona con diabetes nota mareos, sudoración, temblor u otro síntoma de hipoglucemia, deberá parar en el arcén, comer algo (azúcar, galletas, fruta, pan) y esperar a que se le pasen totalmente. Sólo entonces reanudará el viaje. Similares recomendaciones se deben tener en cuenta si el diabético no conduce y viaja en coche, tren o barco. Siempre antes de viajar habrá que preparar la medicación suficiente (un poco más de la que se vaya a necesitar durante el viaje); y llevar también consigo algún alimento para solucionar una hipoglucemia, o por si surgiera algún problema que retrasara la llegada y la ingesta siguiente. Si el viaje es al extranjero, es preciso informarse del tipo y características de los medicamentos, en especial de la insulina, que se utilizan allí, llevar provisión suficiente de los mismos, y de repuesto. Llevarlo siempre consigo, no facturarlo aparte por si se perdiera. Si el viaje es en avión los horarios de comidas pueden verse muy afectados, por diferencias horarias con el país de destino, por los horarios de la comida durante el vuelo, o los retrasos en las salidas. Si el diabético toma pastillas, deberá mantener el horario de la administración de éstas, adaptándola a los cambios de horario. Mucha más repercusión puede tener en las personas con diabetes que se inyectan insulina. En este caso, será preciso estudiar la diferencia horaria, y adaptarse al nuevo horario con la inyección de alguna dosis de insulina rápida, o incluso mediante el uso de insulina rápida antes de cada comida. Si no se sabe hacer es mejor consultar con el médico o educador. En lo relativo a las vacaciones, sirven los consejos mencionados para los viajes, añadiendo las peculiaridades del lugar elegido como destino (costumbres, comidas, deportes, excursiones). Habrá que tener especial atención tanto al horario como a la composición de las comidas, intentando mantener un horario similar al habitual, a la vez que un horario similar para la administración de la medicación. En las vacaciones el cambio de hábitos (deportes, excursiones, horas de sueño, la siesta, aperitivos,...) son factores a considerar. Será preciso adaptar la diabetes y su tratamiento a las nuevas circunstancias, adquiriendo especial importancia el autocontrol. Se puede concluir que el diabético bien educado en lo que respecta a su diabetes, y capacitado para participar activamente en el tratamiento y control de la misma, podrá viajar y disfrutar de sus vacaciones en cualquier país o región, en playa o montaña. |
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