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Se espera al verano como una época excelente para disfrutar del buen tiempo. Los días de sol, disfrutando de la naturaleza, tomando un baño en la playa o la piscina, hacen del verano un periodo excelente para disfrutar; pero el calor también puede suponer una fuente de problemas para la salud, riesgo que, en algunas ocasiones, se incrementa en las personas con diabetes. La adaptación a un entorno caluroso se acompaña de una disminución de la sensación de la sed en relación con el nivel necesario de hidratación, lo que provoca un estado de deshidratación. Para compensar este estado es necesaria una ingesta de líquidos superior a la necesaria para aplacar la sed: hay que beber antes de la sed y más que la sed. Excepto contraindicación médica para la ingesta de líquidos, hay que conseguir que la hidratación sea suficiente para mantener la producción de una cantidad de orina normal (un litro diario), para lo que suele ser necesario una ingesta de 1,5-2 litros de líquido.
Los días de calor intenso obligan al cuerpo humano a un esfuerzo de adaptación para mantener la temperatura corporal: se suda más, las venas se dilatan,...). Este esfuerzo de adaptación es mayor: Por todo ello, en algunos momentos del verano, se pueden originar situaciones de riesgo para la salud como consecuencia del calor. La mejor manera de evitar estas situaciones es conocer cuáles son y actuar de manera anticipada para prevenirlas. Las ideas principales para prevenir las consecuencias de la ola de calor serían: 1. Beber abundantes líquidos.
El calor no afecta a todas las personas por igual, algunas tienen mayor riesgo de sufrir los efectos del calor. Las personas con mayor riesgo son: ë Las personas mayores, sobre todo las que viven solas y son dependientes de otras personas.
El calor puede producir desde irritaciones de la piel y calambres hasta un incremento de temperatura corporal tal, que puede llevar a la muerte si no se recibe atención médica urgente. Reconocer los problemas de salud que produce el calor es muy importante para tomar medidas. Entre estos problemas de salud se pueden señalar los siguientes: Quemaduras solares Se producen por el sol directo sobre la piel aunque el día no sea muy caluroso. Deshidratación El organismo humano está compuesto de un 60% de agua. La pérdida de agua y sales minerales por el sudor, si no se repone, produce síntomas como dolor de cabeza, mareos, debilidad muscular o calambres, náuseas y vómitos e incluso pequeñas elevaciones de la temperatura corporal. Calambres Pueden aparecer calambres musculares en piernas, abdomen y/o brazos, sobre todo si se suda mucho durante una actividad física intensa. Agotamiento por el calor Ocurre después de varios días de calor, y se produce porque la sudoración excesiva reduce los fluidos corporales y la restauración de las sales. Los principales síntomas son debilidad, fatiga, mareos, náuseas e incluso desmayo. Golpe de calor Es un problema grave: el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura, que se va incrementando rápidamente y puede llegar a superar los 40º.
Los problemas de salud asociados a las altas temperaturas pueden evitarse con medidas muy sencillas. Estas medidas de prevención: ë Para reponer las sales minerales que se pierden con el sudor es importante que la alimentación de cada día, y en cada comida, incluya de manera obligatoria: ensalada, fruta y verduras. El gazpacho y los zumos son alimentos típicos y muy adecuados para las épocas de mucho calor. ë En los días de intenso calor se debe intentar permanecer en lugares frescos, a la sombra, y, si es posible, pasar al menos dos horas en un lugar climatizado. ë Evitar que el sol y el calor del día entre en la casa. Para ello, mantener las persianas bajadas, y no abrir las ventanas cuando la temperatura exterior es más alta o el aire de la calle es muy caliente; por la noche subir todas las persianas y abrir las ventanas, especialmente aquellas que generan corriente de aire y permiten la ventilación de la casa. ë Evitar las actividades en el exterior en las horas más calurosas, sobre todo si las actividades son intensas. ë Si no se puede evitar estar en el exterior, hay que procurar estar a la sombra. No permanecer con el torso descubierto. Usar ropa ligera, transpirable, de algodón, amplia y de color claro. Aplicar protector solar con factor de protección 15 o superior, siendo recomendable ponerlo media hora antes de la exposición al sol, y debe reaplicarse cada 2 ó 3 horas; y recordar que, aunque se aplique el fotoprotector, no debe prolongarse el tiempo de exposición al sol. Utilizar gorra o sombrero, y gafas de sol con protección solar, que previenen la formación de cataratas y otras enfermedades oculares. Usar un calzado fresco, cómodo y que transpire. ë Las personas mayores que viven solas, sobre todo si no son autónomas, deben ser visitadas o controladas al menos una vez al día (mejor dos) por un miembro de la familia, amigo, vecino o por los servicios sanitarios o de cuidados a domicilio. ë En los niños de 0 a 4 años, es preciso asegurarse de que beben mucho líquido. Deben vestirse con ropa clara y ligera, limitar las exposiciones al sol, y no dejarles nunca solos en automóviles al sol o con las ventanas cerradas. ë Las personas que realizan trabajos intensos, en el exterior, o actividades deportivas intensas, deben reducir su actividad en las horas de máximo calor, protegerse del sol, no estar con el torso descubierto (el sudor es un factor protector que se pierde cuando resbala por el cuerpo), y beber abundantes bebidas que repongan los líquidos y sales minerales perdidas por el sudor (agua con limón, zumos, gazpacho, fruta, bebidas isotónicas y rehidratantes,...). ë Actuar siempre con sentido común, sin considerar que uno es "especial", que puede superar todo y nunca pensar "a mi no me va a pasar, yo controlo".
En el caso de una persona con diabetes adquiere una gran importancia poner en práctica todas las medidas preventivas comentadas, extremando aún más, si cabe, el sentido común a la hora de actuar. Pero, además, hay que tener en cuenta una serie de medidas específicas encaminadas a prevenir problemas de salud como consecuencia de la diabetes y/o su tratamiento, o que se agravan por la presencia de ésta. Estas medidas serán: ë Asegurar la hidratación ya que, en el caso de un deficiente control glucémico, a la pérdida de agua ocasionada por el sudor, habrá que sumar la pérdida por el exceso de orina, y si hay acetona por la respiración acelerada, por lo que el riesgo de deshidratación será mucho mayor. Esta necesidad de asegurar la hidratación es mucho mayor cuando se trata de personas mayores y de niños, puesto que pueden presentar una reducción de la sensación de calor y de la sed; además, un principio de deshidratación puede llevar al autoabandono. ë Asegurar la ingesta de la cantidad adecuada de comida, fundamentalmente de los hidratos de carbono, para evitar riesgos de hipoglucemias. Para ello se deberá comer más a menudo si, debido al calor, falta el apetito. En este sentido adquiere gran importancia el consumo, en cada ingesta, de fruta, ensalada y verduras, que aporten los minerales que se van perdiendo. ë Para asegurar la ingesta, tanto de líquidos como de hidratos de carbono y de minerales, se pueden consumir, de forma moderada y distribuidas a lo largo del día, zumos y bebidas isotónicas, que contienen una pequeña cantidad de azúcar (7%) y que pueden ser diluidas en agua. ë Aumentar los controles de glucemia, ya que, la ausencia de una suficiente ingesta de líquidos, puede dar lugar a una elevación brusca de la concentración de glucosa en la sangre, que puede desencadenar un "coma hiperosmolar", situación grave y de difícil solución, que cursa con glucemias muy altas (600-1000 mg/dl) que se presentan con relativa rapidez, y que cursan con cetonuria negativas. ë Vigilar la temperatura dentro del domicilio, y recordar que la insulina se mantiene activa a temperatura ambiente inferior a 25º. Cuando en el domicilio se alcancen o se superen temperaturas próximas, será preciso conservarla, incluso la que tengamos al uso, en la puerta del refrigerador, debiendo sacarla 5-10 minutos antes para que se atempere. ë Realizar autoanálisis de glucemia ante cualquier síntoma que nos produzca duda de una hipoglucemia. No confundir la sudoración, la fatiga o el mareo por calor con los mismos síntomas de una hipoglucemia, ni dejar de tratar una hipoglucemia pensando que dichos síntomas son debidos al calor.
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