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Droga es toda sustancia que, una vez introducida en el organismo, tiene capacidad para alterar o modificar las funciones corporales, las sensaciones, el estado de ánimo o las percepciones sensoriales; por lo que deterioran al individuo física y psicológicamente, creando adición y dependencia. Todas las drogas, todas, dañan la salud, pudiendo provocar daños irreparables, tanto físicos como psíquicos; corriéndose riesgos muy serios si, además, se padece algún tipo de patología, como puede ser la diabetes, más aún si se padece alguna complicación, sobre todo si ésta no se ha manifestado todavía. El efecto que las drogas tienen sobre la persona va a depender, evidentemente, de los principios activos de que se trate, es decir, de la propia droga en sí; pero también habrá que considerar otros factores como: composición y riqueza del producto, características del consumidor (edad, sexo, complexión, estado de salud,...), expectativas del consumo (lo que han dicho que produce y lo que se espera conseguir al tomarla), experiencias previas con la droga en cuestión, frecuencia de uso y ambiente en el que se toma. Algunas personas piensan que limitar el consumo de alcohol, o de otras drogas, al fin de semana las hace inofensivas, pero esa es una idea errónea. De un lado se crea la relación “salir-colocarse-divertirse”, por lo que resulta cada vez más difícil hacerlo sin ellas; de otro, tomarlas todos los fines de semana supone una situación de riesgo nada despreciable, ya que se pueden tomar grandes cantidades y mezclas en cortos periodos de tiempo, y los principios activos se van eliminando lentamente, acumulándose durante varios días. En general, el uso regular de drogas produce tolerancia: el organismo, una vez adaptado a la presencia de la droga, necesita mayor cantidad para conseguir los mismos efectos; y dependencia, que consiste en que, tras su uso habitual, la persona necesita consumir la droga de que se trate para no experimentar síntomas de abstinencia (dependencia física) y para afrontar la vida cotidiana (dependencia psicológica).
Droga es toda sustancia que produce adición y dependencia, produciendo un deterioro no sólo físico, sino también psicológico. El consumo de drogas por parte de los diabéticos hace, cuando menos, que el manejo de la diabetes se dificulte, consiguiéndose un mucho peor control de los niveles de glucosa, presentándose frecuentemente síndromes y trastornos atípicos. Por otro lado, el abuso de estas sustancias es un factor importante para la falta de adherencia al tratamiento, lo que es una de las causas de descompensación metabólica aguda. La persona con diabetes debería tener en cuenta, además de los efectos generales que producen las drogas, aquellos otros que pueden afectar a la regularidad de sus hábitos y al control de su diabetes. A continuación vamos a realizar un breve análisis de las drogas de uso más frecuente, de sus efectos y riesgos generales, y en la persona con diabetes.
El tabaco es un producto que daña nuestro organismo, perjudicando la salud. Causa dependencia física y psicológica. Entre los efectos y riesgos que presenta, cabe destacar:
Además, en las personas con diabetes:
Los efectos perjudiciales del tabaco son conocidos por todos, pero el riesgo de sufrir alguno de estos problemas no se suma en la persona con diabetes que fuma, sino que se multiplica.
Las bebidas alcohólicas son las que contienen alcohol etílico (etanol), que es el responsable de sus efectos. El alcohol es un depresor del sistema nervioso central, provocando la desinhibición conductual y emocional. Produce alteraciones en el aparato digestivo (inflamaciones y úlceras), alteraciones en el aparato circulatorio (infarto, arteriosclerosis) y alteraciones mentales (demencia, delirio). Entre los efectos más destacados del alcohol están:
En la persona con diabetes, las bebidas alcohólicas producen una hiperglucemia precoz, debido a los hidratos de carbono que contienen, seguida de una hipoglucemia, producida por la interferencia del alcohol en la capacidad del hígado en transformar en glucosa el glucógeno que tiene almacenado, lo que provoca un rápido descenso en la glucemia. En personas con diabetes tipo 1 puede existir riesgo de hipoglucemia de instauración tardía (hasta 36 horas después) en sujetos con niveles de alcohol en sangre no demasiado elevados, sobre todo si se ha comido poco. Esta hipoglucemia inducida por el alcohol no se corrige con glucagón, ya que está causada por la alteración en la transformación del glucógeno. Otro dato a tener en cuenta es que la ingesta de cantidades moderadas de alcohol entorpece la percepción de la hipoglucemia, ya que puede estar enmascarada porque los síntomas y signos son similares a los resultantes de una ingesta de alcohol (puede confundirse la hipoglucemia con una borrachera). |
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